Oxígeno oscuro en el abismo: la expedición con robots que quiere explicar un misterio a 4.000 metros

En el imaginario popular, el oxígeno en la Tierra tiene un origen casi escolar: plantas, algas y cianobacterias usando luz para “fabricarlo” mediante fotosíntesis. Por eso, detectar O₂ en un lugar sin sol, a unos 4.000 metros de profundidad, suena a lectura defectuosa o a instrumento caprichoso. Sin embargo, eso es justo lo que reportó un equipo internacional encabezado por el ecólogo del fondo marino Andrew Sweetman, de la Scottish Association for Marine Science (SAMS), en una zona del Pacífico conocida por sus minerales y por su polémica: la Zona Clarion-Clipperton.

Ese oxígeno detectado sin luz ha recibido un nombre sugerente: “oxígeno oscuro”. El término no implica que sea “negro” ni mágico; describe el contexto, un entorno donde la fotosíntesis no tiene papel. La consecuencia práctica es enorme: si realmente se está generando oxígeno allí abajo, o bien existe un proceso químico natural capaz de producirlo, o bien hay una vía biológica desconocida, o quizá una mezcla de ambas. Eso es lo que la próxima misión quiere aclarar con mediciones pensadas para cerrar las grietas de la incertidumbre. Continúa leyendo «Oxígeno oscuro en el abismo: la expedición con robots que quiere explicar un misterio a 4.000 metros»

Una alternativa más limpia para la minería submarina está tomando forma

Aunque la idea de minar el fondo oceánico puede parecer remota o incluso innecesaria para algunos, el crecimiento imparable de las tecnologías verdes ha acelerado la demanda de minerales estratégicos como el manganeso, el cobalto, el níquel y el cobre. Estos materiales son esenciales para fabricar baterías de vehículos eléctricos, paneles solares y sistemas de almacenamiento de energía. En este contexto, los nódulos polimetálicos que reposan en el lecho marino han pasado de ser una curiosidad geológica a una posible solución para abastecer al mundo electrificado del futuro.

Estas formaciones, del tamaño de una pelota de tenis, contienen una combinación natural de metales muy codiciados. Pero su recolección implica alterar ecosistemas profundos que permanecen en gran parte inexplorados y que se consideran de los más intactos del planeta. El debate no gira sólo en torno a si se debe o no permitir esta minería, sino también en cómo podría hacerse de manera más sostenible, si llegara a autorizarse. Continúa leyendo «Una alternativa más limpia para la minería submarina está tomando forma»