Chips inspirados en el cerebro: así se están acercando las narices electrónicas al olfato humano

El olfato humano ha sido durante décadas una fuente de inspiración para los científicos que buscan replicar su funcionamiento en sistemas artificiales. Aunque no es el más agudo del reino animal, el ser humano puede detectar más de un billón de olores distintos, según investigaciones recientes. Esta habilidad no solo se basa en sensores biológicos (los receptores olfativos), sino también en la manera en que el cerebro procesa y da sentido a esas señales.

Replicar ese mecanismo complejo en una máquina ha sido uno de los retos más persistentes en el desarrollo de las llamadas narices electrónicas, utilizadas en ámbitos tan variados como la seguridad, la detección de enfermedades o el control de calidad alimentario. Sin embargo, los sistemas tradicionales se han quedado cortos frente a la capacidad adaptativa y de aprendizaje del ser humano. Continúa leyendo «Chips inspirados en el cerebro: así se están acercando las narices electrónicas al olfato humano»

Nuevo avance en chips neuromórficos: memristores a escala de oblea abren nuevas puertas a la IA

Un equipo de investigación del Instituto de Ciencia y Tecnología de Daegu Gyeongbuk (DGIST), liderado por el profesor Sanghyeon Choi, ha logrado un hito significativo en el campo de la inteligencia artificial: la fabricación a gran escala de memristores sobre obleas de silicio. Este desarrollo podría acercar a la tecnología un paso más hacia la creación de chips que funcionen de forma similar al cerebro humano.

Los memristores, dispositivos que recuerdan la cantidad de corriente que ha pasado por ellos, están siendo considerados como el componente clave para la próxima generación de semiconductores. A diferencia de los chips tradicionales, que separan las tareas de memoria y procesamiento, los memristores integran ambas funciones, lo que permite realizar cálculos más eficientes y con menor consumo de energía. Continúa leyendo «Nuevo avance en chips neuromórficos: memristores a escala de oblea abren nuevas puertas a la IA»