Un agente de IA puede razonar muy bien y aun así quedarse “encerrado” si no tiene manos para tocar nada. Es como un asesor brillante que nunca puede abrir tu calendario, revisar un repositorio o consultar una base de datos: sabe qué habría que hacer, pero no puede hacerlo. La idea que subraya Google en su anuncio es justo esa transición de “conversar” a “actuar”, y el factor que la habilita no es magia, sino acceso seguro y estandarizado a herramientas externas. Según el blog de Google for Developers, el potencial real llega cuando el agente puede gestionar sistemas de desarrollo, lanzar flujos de trabajo, consultar datos y devolver resultados verificables, no solo respuestas plausibles. Continúa leyendo «ADK amplía su ecosistema: integraciones para que los agentes de IA pasen del chat a la acción»