La impresión 3D a gran escala —piezas del tamaño de una viga, un parachoques o una sección de fuselaje— tiene un problema que la diferencia fundamentalmente de la impresión en escritorio: las variables son tantas y tan sensibles que una pequeña desviación de temperatura en el nozzle puede arruinar horas de trabajo y kilos de material compuesto. Hasta ahora, eso requería supervisión humana constante o detener el proceso para comprobaciones periódicas. Continúa leyendo «El laboratorio Oak Ridge crea un sistema que corrige los errores de la impresión 3D en tiempo real, sin humano y sin reentrenar el algoritmo»