La impresión 3D de metales ha revolucionado la fabricación en sectores como la aeronáutica, defensa y energía, donde la precisión y durabilidad son fundamentales. Sin embargo, esta tecnología presenta desafíos importantes, como la generación de defectos microscópicos durante el proceso de fusión por lecho de polvo láser (LPBF). Estos defectos, conocidos como poros de tipo keyhole, pueden debilitar las piezas impresas, reduciendo su resistencia y limitando su aplicación en entornos de alta exigencia.