Un ictus no espera. Cada segundo que pasa desde que una persona presenta síntomas puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y secuelas permanentes. Sin embargo, para determinar si se trata de un ictus isquémico (un coágulo que bloquea el flujo sanguíneo) o un ictus hemorrágico (una hemorragia cerebral), los médicos dependen hoy de equipos como el TAC, grandes, costosos y poco accesibles fuera de hospitales urbanos. Esto deja en desventaja a muchas zonas rurales y unidades de emergencia que simplemente no cuentan con estas herramientas. Continúa leyendo «Avance en velocidad de imagen podría llevar el diagnóstico portátil de ictus a las ambulancias»