La “música de ascensor” visual: cómo la IA generativa puede aplanar la cultura cuando se alimenta de sí misma

Los sistemas de IA generativa se han convertido en una fábrica de imágenes, textos y sonidos a una velocidad que ningún creador humano puede igualar. Su truco, explicado sin mística, consiste en aprender patrones a partir de enormes colecciones de contenido hecho por personas, recopilado de internet y otras fuentes. El detalle inquietante es qué ocurre cuando ese material humano deja de ser el ingrediente principal y el sistema empieza a cocinar con sobras: datos sintéticos generados por otras IA, una y otra vez, como quien recalienta el mismo plato hasta que pierde sabor.

Esa idea, que hasta hace poco sonaba a teoría, está tomando forma con evidencias experimentales. Varios trabajos previos ya habían advertido que entrenar modelos con contenido generado por modelos puede degradar su calidad con el tiempo, como si el sistema se “desenfocara” por mirar demasiadas veces una copia de una copia. La pregunta cultural es igual de seria: si la red se llena de contenido automatizado y los modelos se alimentan de ese material, ¿qué pasa con la diversidad creativa? Continúa leyendo «La “música de ascensor” visual: cómo la IA generativa puede aplanar la cultura cuando se alimenta de sí misma»

Deep Search e IA generativa para invertir en bolsa a corto plazo sin perder el control

Invertir a corto plazo se parece menos a “adivinar el futuro” y más a gestionar información bajo presión. En minutos pueden convivir un titular que cambia el ánimo del mercado, un giro en la guía de una compañía y una vela en el gráfico que rompe un soporte. Aquí es donde entran Deep Search y la IA generativa: permiten rastrear muchas fuentes a la vez, detectar qué fragmentos importan y convertir ese ruido en una lectura coherente.

Herramientas como Perplexity (en su enfoque de búsqueda profunda) nacen con una idea útil para trading: no te devuelven “documentos para leer”, te devuelven piezas relevantes ya recortadas y priorizadas, listas para que un modelo de lenguaje las entienda. En paralelo, modelos como Claude (Anthropic) o equivalentes pueden interpretar matices que un análisis de sentimiento clásico suele perder, como cuando “crecimiento más lento de lo esperado” suena negativo por palabras sueltas, pero en contexto puede ser un alivio para el mercado. Continúa leyendo «Deep Search e IA generativa para invertir en bolsa a corto plazo sin perder el control»

Freepik se gana un hueco en Hollywood: Upscale Day LA y el salto del cine hecho con IA a la órbita de los Oscar

La relación entre Hollywood y la inteligencia artificial está dejando de ser una discusión teórica para convertirse en una conversación de oficio: qué tareas pueden apoyarse en IA generativa, qué cambia en un rodaje real y cómo se mantiene la calidad cuando el trabajo se acelera. En ese cruce, Freepik busca posicionarse como infraestructura creativa, no como una herramienta aislada. Su evento Upscale Day LA, celebrado en Los Ángeles los días 22 y 23 de enero de 2026, funciona como señal de que parte de la industria quiere hablar de procesos concretos bajo una idea guía: “creatividad sin concesiones”, entendida como no sacrificar acabado, coherencia ni control por el mero hecho de automatizar.

En cine, la diferencia entre “hacer algo rápido” y “hacerlo bien” se nota como en una cocina profesional. Un robot puede pelar patatas sin cansarse, pero el plato final depende del criterio: qué se elige, qué se descarta y qué se afina con paciencia. La IA empieza a entrar en esa lógica, como asistente que multiplica pruebas y versiones, mientras el ojo humano decide el camino. Continúa leyendo «Freepik se gana un hueco en Hollywood: Upscale Day LA y el salto del cine hecho con IA a la órbita de los Oscar»

La era de las máquinas creativas: cómo la IA cambia el trabajo (sin borrar lo humano)

La conversación sobre IA generativa y empleo suele quedarse en una pregunta demasiado estrecha: qué tareas se automatizan. El cambio real se parece más a pasar de cocinar a coordinar una cocina llena de robots. Sigues siendo responsable del plato, del gusto y de la experiencia, pero tu trabajo se desplaza hacia la orquestación: decidir qué se prepara, con qué ingredientes, para quién y con qué criterio de calidad.

En 2026, muchas profesiones creativas están dejando de medir su valor por horas de ejecución técnica y empiezan a demostrarlo por su capacidad de dirección: entender un problema de negocio, traducirlo en instrucciones claras para sistemas de IA, evaluar resultados y corregir el rumbo. Esta transición afecta tanto a diseñadores como a perfiles de marketing, producto, consultoría o contenidos. Lo que antes exigía un equipo entero, hoy puede salir de una sola persona que sepa coordinar herramientas, iteraciones y criterio. Continúa leyendo «La era de las máquinas creativas: cómo la IA cambia el trabajo (sin borrar lo humano)»

La IA ya escribe cerca de un tercio del código nuevo: qué cambia en la programación y quién sale ganando

Que una máquina “ayude” a escribir software ya no es una anécdota de laboratorio. Un estudio publicado en la revista Science por un equipo del Complexity Science Hub (CSH) estima que, hacia finales de 2024, alrededor de un tercio de las nuevas funciones de software en Estados Unidos se creaban con apoyo de IA generativa. Hablamos de “funciones” en el sentido clásico de la programación: pequeñas piezas autocontenidas que hacen una tarea concreta, como una receta dentro de un recetario. No es todo el libro, pero sí muchos de los pasos que se repiten a diario.

Para llegar a esa conclusión, los investigadores analizaron más de 30 millones de contribuciones en Python realizadas por unas 160.000 personas en GitHub, y entrenaron un modelo capaz de estimar si ciertos fragmentos tenían señales compatibles con haber sido generados por herramientas como ChatGPT o GitHub Copilot. La elección no es casual: GitHub funciona como un registro de cambios global, una especie de “historial clínico” del código, donde quedan anotados los añadidos, correcciones y mejoras.

En la práctica, si tu empresa vive de software —y hoy casi cualquier sector lo hace, desde banca hasta automoción—, que una parte tan grande del código nuevo nazca con asistencia algorítmica es una pista sobre el ritmo al que cambian los hábitos de trabajo, la forma de aprender, la productividad y también la competencia entre países. Continúa leyendo «La IA ya escribe cerca de un tercio del código nuevo: qué cambia en la programación y quién sale ganando»

La programación entra en la era de los asistentes: cómo la IA generativa está cambiando el trabajo con código

Durante décadas, programar se parecía a montar un mueble con un manual: paciencia, pasos pequeños y una atención constante para no equivocarse en una pieza. Con la llegada de la IA generativa aplicada al software, el manual se ha vuelto conversacional. Hoy, muchos desarrolladores ya no empiezan desde una hoja en blanco, sino desde una propuesta de código que sugiere un asistente. El resultado es uno de los primeros casos de uso empresariales realmente tangibles de la IA: reducir fricción en tareas repetitivas como escribir funciones estándar, crear tests, refactorizar, documentar o buscar errores.

Este cambio no se limita a aficionados. Según han declarado directivos de grandes tecnológicas, la IA ya participa en una parte significativa del código que se produce internamente: se ha citado que llega a rondar el 30% en Microsoft y supera una cuarta parte en Google. En paralelo, Mark Zuckerberg ha expresado su ambición de que gran parte del código de Meta sea escrito por agentes de IA en un futuro cercano. Estas cifras, difundidas en medios como MIT Technology Review, señalan una adopción que ya no es experimental: es estratégica. Continúa leyendo «La programación entra en la era de los asistentes: cómo la IA generativa está cambiando el trabajo con código»

Centros de datos: prodigios de ingeniería que nadie quiere al lado

Hay edificios que no se construyen para ser visitados, sino para que el resto del mundo funcione. Los centros de datos de hiperescala son así: naves gigantescas repletas de GPU y otros chips especializados, alineados como estanterías de un supermercado que, en lugar de latas, guardan potencia de cálculo. Dentro, miles de procesadores trabajan en paralelo para alimentar modelos de inteligencia artificial que consumen y producen texto, imágenes o código a una velocidad difícil de imaginar. Según describía Mat Honan en MIT Technology Review, una sola instalación puede ocupar millones de pies cuadrados, contener cientos de miles de chips de gama alta conectados por kilómetros de cableado y devorar enormes cantidades de electricidad para mantener esas máquinas en marcha sin pausa.

Es fácil caer en la fascinación: la escala, la precisión logística, la refrigeración que parece sacada de una central industrial. También es fácil olvidar que, para quien vive cerca, no es “la nube”, sino un vecino nuevo, enorme, y con necesidades muy terrenales: energía, agua, suelo y permisos. Continúa leyendo «Centros de datos: prodigios de ingeniería que nadie quiere al lado»

Centros de datos hiperescalables para IA: el “nuevo cemento” de la carrera tecnológica (y su factura energética)

En muchas zonas de cultivo y polígonos industriales está ocurriendo algo que, a simple vista, parece una expansión clásica de almacenes logísticos. Solo que, en lugar de cajas y carretillas, estos edificios gigantes albergan filas interminables de servidores que funcionan como un único “cerebro” colectivo. Son los centros de datos hiperescalables orientados a IA, instalaciones pensadas específicamente para entrenar y ejecutar modelos de lenguaje y otros sistemas de IA generativa con una potencia que, hasta hace poco, se reservaba a la supercomputación científica.

Según MIT Technology Review, esta nueva ola de centros de datos está impulsada por compañías como OpenAI, Google, Amazon, Microsoft, Meta y Nvidia, con inversiones que ya se miden en cientos de miles de millones de dólares. Ese nivel de gasto no se parece a “comprar más servidores”, se parece a levantar una nueva capa de infraestructura, como si la economía digital estuviera echando más carriles a una autopista que ya va llena. Continúa leyendo «Centros de datos hiperescalables para IA: el “nuevo cemento” de la carrera tecnológica (y su factura energética)»

CytoDiffusion: la IA generativa que afina la mirada en el frotis de sangre y ayuda a detectar leucemia

Un frotis de sangre al microscopio se parece a observar el firmamento: hay miles de “puntos” aparentemente normales y, de vez en cuando, aparece uno que no encaja, una célula con un matiz extraño que puede cambiar el diagnóstico. El problema es que, tras horas de trabajo clínico, la fatiga existe y la revisión humana suele basarse en muestreos: nadie puede mirar una por una todas las células de una lámina con la misma atención sostenida. Aquí es donde entra CytoDiffusion, un sistema de IA generativa que promete ayudar a no pasar por alto esas “estrellas raras” que los especialistas a veces no ven o no interpretan igual.

La investigación, liderada por equipos de la University of Cambridge, University College London y Queen Mary University of London, se difundió en ScienceDaily y se publicó en Nature Machine Intelligence bajo el título “Deep generative classification of blood cell morphology”. El objetivo es muy concreto: leer la morfología celular con más consistencia, detectar anomalías sutiles asociadas a enfermedades como la leucemia y, algo clave, saber reconocer cuándo el propio sistema no está seguro. Continúa leyendo «CytoDiffusion: la IA generativa que afina la mirada en el frotis de sangre y ayuda a detectar leucemia»

Centros de datos hiperescalados para IA: el músculo invisible que entrena modelos gigantes… y su factura energética

Los centros de datos hiperescalados para IA se están convirtiendo en el equivalente tecnológico de una refinería o una acería: instalaciones enormes, planificadas para trabajar sin descanso y orientadas a un objetivo muy concreto, entrenar y ejecutar modelos de lenguaje y otros sistemas de inteligencia artificial a escala descomunal. Donde antes imaginábamos “la nube” como algo etéreo, aquí toma forma de edificios mastodónticos que aparecen en polígonos industriales o en áreas rurales, buscando terreno, conexión eléctrica y permisos con la misma urgencia con la que una ciudad busca agua.

Según MIT Technology Review, esta nueva infraestructura no es solo una ampliación de lo ya conocido: es una especie distinta de supercomputación, diseñada alrededor de chips especializados, redes ultrarrápidas y sistemas de enfriamiento poco habituales fuera de la industria pesada. Continúa leyendo «Centros de datos hiperescalados para IA: el músculo invisible que entrena modelos gigantes… y su factura energética»