La inteligencia artificial (IA) está revolucionando muchos ámbitos de nuestras vidas, y la salud mental no es la excepción. La posibilidad de tener un chatbot que ofrezca apoyo emocional, accesible en cualquier momento y lugar, es una esperanza para millones de personas que enfrentan barreras para acceder a un terapeuta profesional. Sin embargo, investigaciones recientes de MIT, NYU y UCLA han revelado que estos sistemas, a pesar de su potencial, también enfrentan problemas críticos de sesgo y equidad.