La senescencia celular suena casi elegante, como si fuera el nombre de una fragancia cara, pero describe algo mucho menos glamuroso: el momento en que una célula pierde la capacidad de dividirse y renovarse. No “muere” de inmediato; se queda como un aparato viejo que sigue enchufado, consume recursos y funciona a medias. Con el tiempo, esa acumulación de células senescentes se asocia con el envejecimiento de tejidos, inflamación y deterioro.
Un equipo de la Universidad de Cornell plantea una vía interesante para frenar ese proceso usando vesículas extracelulares procedentes de células madre embrionarias. Su trabajo, publicado en Journal of Biological Chemistry y difundido por Cornell, sugiere que estos “paquetes” microscópicos pueden ayudar a otras células a resistir el estrés oxidativo, una de las presiones más conocidas que empujan a la célula hacia la senescencia. Continúa leyendo «Vesículas extracelulares: la pista “joven” que podría frenar la senescencia celular»