El deterioro cognitivo leve (MCI, por sus siglas en inglés) es una condición que puede ser una señal temprana del Alzhéimer o la demencia. Identificar estos problemas a tiempo podría mejorar las opciones de intervención y la calidad de vida de los afectados. Sin embargo, el proceso de diagnóstico puede ser largo y complicado, especialmente en zonas rurales donde el acceso a neuropsicólogos especializados es limitado.