Las orcas tienen fama de cazadoras meticulosas: planifican, se coordinan y aprovechan cada ventaja del entorno. Por eso, cuando un equipo de científicas empezó a ver a delfines nadando junto a un grupo de ballenas asesinas en aguas de Columbia Británica (Canadá), algo no encajaba con la imagen clásica de “cada especie a lo suyo”. Lo habitual, cuando dos depredadores coinciden, es que compitan por el mismo recurso o se toleren a distancia. Aquí ocurría otra cosa: se movían como si compartieran un guion.
La ecóloga marina Sarah Fortune, de la Universidad de Dalhousie, llevaba tiempo observando a estas orcas especializadas en peces. Con su equipo notó un patrón repetido: orcas y delfines no parecían perseguir “cada uno su pez” a la vez, como en una carrera desordenada. Había indicios de organización. Esa palabra, en biología del comportamiento, es casi una invitación a mirar más de cerca, porque puede esconder cooperación real… o una simple coincidencia que nuestro cerebro convierte en historia. Continúa leyendo «Orcas y delfines: pistas de una caza cooperativa que nadie esperaba ver tan de cerca»