Gondor y Rohan: cómo NANOGrav usa cuásares y el “murmullo” del cosmos para encontrar parejas de agujeros negros

Detectar una pareja de agujeros negros supermasivos a punto de fusionarse se parece a intentar adivinar, desde la acera, si dos camiones están dando vueltas alrededor de una rotonda a kilómetros de distancia. Sabes que están ahí por las vibraciones que llegan al suelo, pero no ves la rotonda ni los vehículos. En astronomía, esa vibración tiene nombre: ondas gravitacionales, ondulaciones del espacio-tiempo que se producen cuando objetos muy masivos aceleran, como ocurre en una binaria de agujeros negros que se va cerrando.

El reto es que las binarias supermasivas emiten ondas gravitacionales de frecuencia muy baja, tan lenta que no entra en el rango típico de detectores como LIGO/Virgo/KAGRA. Para esas “frecuencias de caracol”, la comunidad lleva años desarrollando otra estrategia: usar una red de púlsares como si fueran relojes atómicos repartidos por la galaxia. Esa es la especialidad de NANOGrav (North American Nanohertz Observatory for Gravitational Waves), que trabaja con un concepto tan elegante como cotidiano: si tu reloj de pared se desajusta a la vez que el de la cocina y el del móvil, sospechas de un problema común, no de tres relojes estropeados. Continúa leyendo «Gondor y Rohan: cómo NANOGrav usa cuásares y el “murmullo” del cosmos para encontrar parejas de agujeros negros»