En los rincones menos explorados de los bosques de Norteamérica, existe un microcosmos donde ocurren historias fascinantes de supervivencia y evolución. Las agallas de roble, esas curiosas formaciones que a veces parecen erizos o platos flotantes en las ramas de los árboles, no solo son refugio y hogar para pequeñas avispas, sino también escenario de una intensa lucha biológica entre anfitriones y parásitos. Continúa leyendo «Descubren en EE.UU. dos nuevas especies de avispas parásitas que podrían cambiar lo que sabemos sobre la biodiversidad»