La captación de agua atmosférica (AWH, por sus siglas en inglés) parte de una idea tan simple como práctica: incluso cuando el ambiente parece seco, el aire guarda una “reserva” invisible de humedad. Si se usa el material adecuado, esa humedad puede atraparse y convertirse en agua potable. Durante años, distintos equipos han desarrollado materiales porosos, parecidos a esponjas muy sofisticadas, capaces de absorber moléculas de agua del aire y almacenarlas temporalmente.
El problema no suele estar en “atrapar” el agua, sino en “soltarla”. Es como una toalla que seca de maravilla pero luego te obliga a retorcerte con fuerza para sacar una cantidad aceptable de líquido. En muchos sistemas actuales, el paso de recuperación se apoya en el calor: se calienta el material con el sol para evaporar el agua y luego se condensa en forma líquida. Funciona, sí, pero con una penalización clara: el proceso puede tardar horas y, según el diseño, alargarse todavía más.
En una investigación reciente liderada por Massachusetts Institute of Technology, el foco se desplaza justo a ese cuello de botella: cómo liberar el agua del material de forma rápida, controlable y eficiente. Continúa leyendo «Agua potable desde el aire: la promesa y el cuello de botella»