Agua potable desde el aire: la promesa y el cuello de botella

La captación de agua atmosférica (AWH, por sus siglas en inglés) parte de una idea tan simple como práctica: incluso cuando el ambiente parece seco, el aire guarda una “reserva” invisible de humedad. Si se usa el material adecuado, esa humedad puede atraparse y convertirse en agua potable. Durante años, distintos equipos han desarrollado materiales porosos, parecidos a esponjas muy sofisticadas, capaces de absorber moléculas de agua del aire y almacenarlas temporalmente.

El problema no suele estar en “atrapar” el agua, sino en “soltarla”. Es como una toalla que seca de maravilla pero luego te obliga a retorcerte con fuerza para sacar una cantidad aceptable de líquido. En muchos sistemas actuales, el paso de recuperación se apoya en el calor: se calienta el material con el sol para evaporar el agua y luego se condensa en forma líquida. Funciona, sí, pero con una penalización clara: el proceso puede tardar horas y, según el diseño, alargarse todavía más.

En una investigación reciente liderada por Massachusetts Institute of Technology, el foco se desplaza justo a ese cuello de botella: cómo liberar el agua del material de forma rápida, controlable y eficiente. Continúa leyendo «Agua potable desde el aire: la promesa y el cuello de botella»

Una pintura que enfría edificios y extrae agua del aire: el nuevo avance que podría cambiar las ciudades

Un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney, en colaboración con la startup Dewpoint Innovations, ha desarrollado un material con un comportamiento tan sorprendente como útil: se aplica como una pintura, no requiere electricidad, y es capaz de reflejar el calor del sol, enfriar superficies y capturar agua del aire. Esta solución pasiva apunta directamente a dos de los desafíos más urgentes del siglo XXI: el calentamiento urbano y la escasez de agua potable.

Esta innovadora «pintura» no es simplemente un recubrimiento estético, sino un polímero nanoestructurado con propiedades ópticas y térmicas avanzadas. Su estructura porosa le permite reflejar hasta el 97 % de la luz solar y al mismo tiempo radiar el calor hacia la atmósfera, lo que mantiene la superficie en la que se aplica hasta seis grados más fría que el aire circundante. Continúa leyendo «Una pintura que enfría edificios y extrae agua del aire: el nuevo avance que podría cambiar las ciudades»