Leer lo “intocable”: así se descifran los qubits de Majorana con una sonda global

En la carrera por la computación cuántica, una de las grandes promesas es construir qubits que no se desmoronen a la mínima interferencia. En los qubits más comunes, la información cuántica suele estar “concentrada” en un lugar del chip, como si guardáramos un secreto en un solo cajón. El problema es que el entorno siempre encuentra la forma de meter ruido: vibraciones, fluctuaciones eléctricas, imperfecciones del material. Esa fragilidad se traduce en decoherencia, el momento en que el qubit deja de comportarse como un sistema cuántico útil.

Los llamados qubits topológicos buscan una estrategia distinta: no intentar que el cajón sea perfecto, sino repartir el secreto en dos cajas separadas que, en conjunto, guardan la clave. En este enfoque aparecen los modos cero de Majorana, pares de estados cuánticos que, cuando se generan en ciertas condiciones, permiten almacenar información de forma distribuida. La idea suena casi doméstica: si divides una contraseña en dos mitades y las guardas en sitios distintos, un accidente local no debería arruinarlo todo. Continúa leyendo «Leer lo “intocable”: así se descifran los qubits de Majorana con una sonda global»

Cómo han conseguido “leer” un cúbit de Majorana sin romper su protección

Uno de los grandes quebraderos de cabeza de la computación cuántica es que los cúbits suelen ser tan delicados como una pompa de jabón: mirarlos “demasiado fuerte” (medirlos) los altera. Por eso, desde hace años hay tanto interés en los cúbits topológicos, una familia de cúbits que prometen aguantar mejor el ruido del entorno. El problema es que esa misma “coraza” que los hace atractivos también los vuelve difíciles de inspeccionar.

Un trabajo publicado en Nature el 11 de febrero de 2026 (DOI: 10.1038/s41586-025-09927-7) propone una salida muy concreta a ese dilema: un modo de extraer la información de un cúbit de Majorana usando una señal global del sistema llamada capacitancia cuántica. En paralelo, el CSIC (a través del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, ICMM) ha explicado el alcance de la idea y por qué puede ser un paso clave para operar estos cúbits en el tiempo, no solo ver “huellas” indirectas. Continúa leyendo «Cómo han conseguido “leer” un cúbit de Majorana sin romper su protección»