La carrera de las interfaces cerebro-computadora tiene dos filosofías radicalmente distintas. La primera, la de Neuralink: taladrar el cráneo, implantar 1.024 electrodos directamente en el tejido cerebral y conseguir una señal de una precisión que ningún sensor externo puede igualar. La segunda, la de BrainCo: poner una diadema en la cabeza, leer la actividad eléctrica a través del cráneo y escalar eso a millones de personas sin un quirófano de por medio. Una estrategia necesita neurocirujanos. La otra necesita fabricación masiva. Continúa leyendo «BrainCo: la empresa china de Hangzhou que lee el cerebro con una diadema, sin cirugía y sin pedir permiso a Elon Musk»