Durante el Hadeano, la era más antigua de la historia terrestre, nuestro planeta estaba muy lejos de ser el lugar azul y habitable que conocemos hoy. En lugar de mares y continentes, la Tierra era una esfera abrasadora cubierta por un océano de magma hirviente, un paisaje digno de un mundo alienígena. Pero ese caos fundido no estaba exento de secretos: al enfriarse, dio origen a las primeras rocas del manto y, con ellas, a un sistema natural para almacenar agua en las profundidades. Continúa leyendo «La Tierra primitiva escondía un océano bajo sus pies»