Cuando las tareas se quedan en la cabeza, la mente funciona como una mesa llena de papeles: sabes que algo importante está ahí, pero no lo encuentras cuando lo necesitas. Un buen sistema de organización de tareas no te hace “más ocupado”; te da claridad. La clave está en escoger herramientas que encajen con tu… Continúa leyendo »
El auge de la IA y su huella de carbono en EE. UU.: cuánto pesa realmente y qué se puede hacer
La inteligencia artificial se ha colado en tareas tan distintas como filtrar currículos, optimizar rutas de reparto, detectar fraude o ajustar inventarios. Vista desde fuera, parece “magia”: un modelo responde, recomienda o predice en segundos. Por dentro, esa magia tiene un precio muy terrenal: electricidad. Cada consulta, cada entrenamiento y cada despliegue a gran escala se apoya en centros de datos y hardware especializado que consumen energía, y esa energía, según cómo se genere, se traduce en emisiones de CO₂.
Un trabajo publicado en Environmental Research Letters (IOP Publishing) pone números a este debate para el caso de Estados Unidos: si la adopción de IA se expande de forma amplia en la economía estadounidense, las emisiones anuales de dióxido de carbono podrían aumentar en torno a 900.000 toneladas. La cifra del estudio se concreta en unas 896.000 toneladas de CO₂ al año, vinculadas al incremento de demanda eléctrica por esa adopción. Los autores, Anthony R. Harding y Juan Moreno-Cruz, insisten en que el impacto es medible, pero pequeño si se compara con el total del país. Continúa leyendo «El auge de la IA y su huella de carbono en EE. UU.: cuánto pesa realmente y qué se puede hacer»