Los agentes de IA han dejado de ser un experimento curioso para convertirse en piezas cada vez más habituales dentro de las empresas. A diferencia de un chatbot que responde preguntas, un agente suele tener “manos” dentro de los sistemas: puede leer correos, abrir tickets, consultar bases de datos, actualizar un CRM, generar informes o coordinar tareas entre aplicaciones. Es como pasar de una calculadora a un empleado digital que no solo sugiere, sino que ejecuta.
Ese salto de “hablar” a “hacer” explica por qué tantas organizaciones los están adoptando. Según un informe de seguridad reciente de Microsoft, las compañías están desplegando agentes a un ritmo acelerado y, en paralelo, están apareciendo nuevos huecos de seguridad que no encajan del todo en los marcos clásicos. Microsoft resume la situación con una idea potente: los equipos “humano-agente” se están extendiendo globalmente, y esa convivencia trae oportunidades, pero también nuevos fallos posibles si no se controla bien. Continúa leyendo «Microsoft alerta sobre “agentes dobles” de IA: cuando un asistente con demasiados permisos se convierte en un riesgo»