El Circular Electron Positron Collider (CEPC) estaba diseñado para convertirse en el mayor acelerador de partículas del planeta: un anillo subterráneo de unos 100 kilómetros de circunferencia. La comparación ayuda a entender la escala: el Large Hadron Collider (LHC) de CERN mide 27 kilómetros, y ya es una infraestructura que parece sacada de una novela de ciencia ficción.
El giro llega por la vía menos espectacular y más determinante: la planificación estatal. El CEPC no ha entrado en el próximo plan quinquenal chino (2026–2030), lo que en la práctica lo coloca en una estantería de “prioridad baja”. El físico Wang Yifang, del Instituto de Física de Altas Energías (IHEP), ha confirmado que el equipo intentará volver a presentar la propuesta en 2030.
Pausar un proyecto así no equivale a admitir derrota científica. Es más parecido a construir una casa: si el presupuesto y los materiales se necesitan para otras obras urgentes, el plano puede seguir ahí, esperando una ventana política y económica más favorable. En grandes infraestructuras de ciencia básica, el calendario real casi siempre lo marca la financiación. Continúa leyendo «China frena el CEPC: qué significa pausar el mayor colisionador planeado»