La mayoría de las plantas en la Tierra dependen del ciclo de Calvin-Benson-Bassham (CBB) para transformar el dióxido de carbono (CO2) en compuestos orgánicos que les permiten crecer. Este proceso es esencial para la vida, pero no es precisamente el más eficiente. Uno de sus puntos más débiles es la pérdida de carbono durante etapas clave, especialmente al sintetizar acetil-coenzima A (acetil-CoA), un precursor indispensable en la producción de lípidos, fitohormonas y otros metabolitos vegetales.
A esta ineficiencia se suma otro problema: la fotorrespiración, un proceso que las plantas no pueden evitar y que representa una fuga considerable de carbono. Buena parte de esta ineficiencia se debe a una enzima llamada RuBisCO, que es esencial pero poco precisa, como una impresora que a veces usa la tinta equivocada. Como resultado, muchas plantas desperdician una parte del carbono que capturan. Continúa leyendo «Ciclo dual de fijación de carbono: un salto hacia plantas más productivas y eficientes»