Un ordenador cuántico promete acelerar ciertos cálculos que hoy son lentísimos, pero sus piezas básicas, los qubits, son delicadas como una pompa de jabón. Basta una interacción mínima con el entorno para que aparezca la decoherencia, ese ruido que empuja al sistema a comportarse “menos cuántico” y más clásico. En la práctica, esa fragilidad se… Continúa leyendo »
El apagón de GPT-4o y el efecto “San Valentín” en la comunidad
La retirada de modelos antiguos por parte de OpenAI suele sonar a trámite técnico: se optimiza infraestructura, se simplifica el catálogo, se empuja a la gente hacia sistemas más nuevos. Esta vez, el movimiento ha tocado un nervio sensible. La compañía ha empezado a cerrar el acceso a versiones previas, entre ellas GPT-4o, un modelo de ChatGPT que se ganó fama por su tono cálido y su manera de conversar “como si hubiera alguien al otro lado”. El detalle temporal tampoco ayudó: el recorte llegó a las puertas de San Valentín, una fecha en la que muchas personas ya venían usando el chatbot como acompañante emocional.
Lo llamativo no es solo el retiro, sino la reacción. En redes y foros se organizó una pequeña campaña con etiqueta propia, #Keep4o, que mezcla protesta, nostalgia y un duelo que, para quien lo vive, se siente tan real como perder un lugar seguro. La conversación ha saltado del terreno de la ingeniería al de la psicología cotidiana: qué significa encariñarse con una interfaz, por qué una empresa decide “apagar” una personalidad que millones habían integrado en su rutina, y qué responsabilidades aparecen cuando la tecnología deja de ser herramienta para convertirse en compañía. Continúa leyendo «El apagón de GPT-4o y el efecto “San Valentín” en la comunidad»