Hay hallazgos que no llegan con fanfarria, sino con paciencia. Ahshislesaurus wimani es uno de esos casos: un dinosaurio que llevaba más de un siglo en el “trastero” de la ciencia esperando una etiqueta correcta. Sus restos se encontraron en 1916 en el noroeste de Nuevo México, dentro de capas del Cretácico tardío, y acabaron depositados en el Smithsonian (el National Museum of Natural History). Durante décadas, ese conjunto de huesos se consideró parte de otro hadrosaurio ya conocido, Kritosaurus, en una identificación publicada en 1935 por el paleontólogo Charles Gilmore.
El giro llega con un ejercicio muy poco glamuroso pero esencial: volver a mirar lo que ya se tenía. Un equipo internacional reanalizó el material con criterios actuales y lo describió formalmente como un género y especie propios en el Bulletin of the New Mexico Museum of Natural History and Science (Bulletin 101, dentro del volumen “Fossil Record 11”). Live Science contó la noticia el 3 de enero de 2026, poniendo el foco en esa segunda vida del fósil. Continúa leyendo «Ahshislesaurus wimani: el “pico de pato” gigante que pasó casi un siglo mal clasificado»