Cada vez que un sensor médico, un wearable, una etiqueta industrial o un pequeño dispositivo del IoT se conecta a otro, aparece una pregunta incómoda: ¿cómo sé que el “otro” es quien dice ser? En sistemas grandes, esa duda suele resolverse con certificados, servidores y protocolos pesados. El inconveniente es que muchos equipos en el… Continúa leyendo »
La “fiebre” de los agentes de IA ya está aquí y la web no tiene barandillas suficientes
Durante años, la idea dominante de la inteligencia artificial de consumo fue la del asistente conversacional: tú preguntas, el sistema responde. En 2025 y 2026 esa imagen se ha quedado corta porque han proliferado los agentes de IA, herramientas que no solo contestan, sino que ejecutan tareas encadenadas con poca intervención humana: buscar información, abrir webs, rellenar formularios, iniciar sesión, reservar, programar, mover archivos o coordinar pasos como si fueran un becario incansable con acceso a tu navegador.
Un ejemplo reciente, citado por Gizmodo (AJ Dellinger, 19 de febrero de 2026), es el caso de OpenClaw, un agente open source que “arrasó” por sus capacidades autónomas y por la inquietud que generó en seguridad. El problema es que el debate suele quedarse en anécdotas: impresiona ver a un bot navegar como una persona, pero cuesta saber cuántos hay, qué hacen realmente y con qué normas. Para poner números y contexto, el MIT a través de CSAIL publicó su AI Agent Index 2025, un inventario y análisis de agentes en operación “en la naturaleza”, con foco en transparencia y guardarraíles. Continúa leyendo «La “fiebre” de los agentes de IA ya está aquí y la web no tiene barandillas suficientes»