La conversación sobre IA en centros de datos suele centrarse en chips cada vez más potentes, racks más densos y una carrera por conseguir megavatios disponibles. Lo que se comenta menos es un problema mucho más cotidiano: mantener el equipo a una temperatura estable, de forma eficiente, sin que el propio sistema de refrigeración se… Continúa leyendo »
Un cambio mínimo en la receta del FeTeSe acerca los superconductores topológicos a la computación cuántica práctica
La promesa de la computación cuántica no es tener un ordenador “más rápido” para todo, sino uno capaz de abordar ciertos problemas que a los sistemas clásicos se les atragantan porque el número de combinaciones crece como una bola de nieve cuesta abajo. Simular moléculas complejas con fidelidad química o poner a prueba algunos esquemas de criptografía son ejemplos típicos: incluso con supercomputadores, llega un punto en el que el cálculo se vuelve inmanejable.
El problema es que esa potencia cuántica es frágil. Los estados cuánticos se comportan como una pompa de jabón: útiles y bellos, pero se rompen con cualquier vibración, calor residual o ruido electromagnético. Por eso el gran objetivo industrial no es solo “hacer qubits”, sino hacerlos con tasas de error lo bastante bajas como para que la corrección de errores no se coma todo el avance. En ese tablero de ajedrez, los materiales importan tanto como la electrónica o el software. Continúa leyendo «Un cambio mínimo en la receta del FeTeSe acerca los superconductores topológicos a la computación cuántica práctica»