Durante años, muchas estafas digitales tenían un aire artesanal: correos torpes, faltas de ortografía, plantillas repetidas y un tono que sonaba a copia barata. En 2025, la Inteligencia Artificial convirtió ese “ruido” en mensajes pulidos y adaptados a cada víctima. La diferencia se nota como cuando pasas de recibir un panfleto genérico a una llamada en la que te hablan por tu nombre, conocen tu puesto y mencionan un trámite que efectivamente tienes pendiente.
Esta escalada no se limita a escribir mejor. La IA generativa permite producir miles de señuelos en minutos, variar el contenido para esquivar filtros y ajustar el lenguaje para activar emociones concretas: prisa, miedo, autoridad o curiosidad. En seguridad, ese factor psicológico es gasolina. Si el ataque te empuja a actuar antes de pensar, la tecnología ya ha hecho su parte. Continúa leyendo «La IA generativa dispara el cibercrimen en Europa: así cambiaron los ataques en 2025»