Imagínate una mota que cabe en la cresta de tu huella dactilar y que, aun así, es capaz de notar cambios en su entorno, elegir qué hacer y moverse sin que nadie la dirija con cables o imanes. Eso es lo que describen investigadores de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Michigan: robots microscópicos totalmente programables y autónomos, con un tamaño aproximado de 200 × 300 × 50 micrómetros. Dicho de forma cotidiana, son más pequeños que un grano de sal y apenas se distinguen sin aumento.
La idea de “autonomía” aquí no es un eslogan. En el trabajo, publicado en Science Robotics y también reportado en PNAS, el equipo defiende que estos microrobots integran en una sola plataforma lo que normalmente asociamos a un robot completo: sensores, computación y un sistema de movimiento, todo funcionando con una fuente de energía incorporada basada en luz. La escala es clave: se acercan al tamaño de muchos microorganismos, lo que abre la puerta a tareas que, con robots milimétricos o mayores, se vuelven torpes o directamente imposibles. Continúa leyendo «Robots más pequeños que un grano de sal: cómo “piensan” y nadan sin piezas móviles»