Cuando escuchamos una historia, sentimos que “entendemos” de golpe. Como si el sentido apareciera completo en la mente en cuanto alguien termina una frase. Un nuevo trabajo científico sugiere que esa sensación es engañosa: el significado no llega en un paquete cerrado, se construye por etapas, con un ritmo muy parecido al que siguen los… Continúa leyendo »
El LHC afina el retrato del “caldo” primordial: qué nos dice el flujo radial del plasma de quarks y gluones
En las colisiones de iones pesados del colisionador LHC del CERN ocurre algo que, dicho rápido, suena contradictorio: miles de partículas salen disparadas en todas direcciones, pero lo hacen siguiendo patrones que parecen coordinados, como si hubieran “hablado” entre ellas. Esa coordinación es una de las firmas del plasma de quarks y gluones (QGP, por sus siglas en inglés), el estado de la materia en el que quarks y gluones dejan de estar encerrados dentro de protones y neutrones y pasan a formar una sopa extremadamente caliente y densa, parecida a la que habría existido microsegundos después del Big Bang.
Lo interesante de las nuevas mediciones en el LHC es que se centran en un tipo de movimiento colectivo llamado flujo radial. Si el flujo elíptico fue durante años el “termómetro” estrella para demostrar que el QGP se comporta como un líquido casi perfecto, el flujo radial es como mirar ahora la presión de ese líquido desde otro ángulo: no solo importa hacia dónde “prefiere” escapar la materia, sino con qué empuje global se expande. El trabajo lo lidera el experimento ATLAS, con un resultado complementario publicado por ALICE en el mismo número de Physical Review Letters, de acuerdo con comunicados de Brookhaven National Laboratory y Stony Brook University. Continúa leyendo «El LHC afina el retrato del “caldo” primordial: qué nos dice el flujo radial del plasma de quarks y gluones»