Una cámara dentro de la hoja: así logran ver cómo “respiran” las plantas en tiempo real

Las hojas no son solo “paneles solares” verdes. También son puertas de entrada y salida. Por ellas entra el dióxido de carbono que alimenta la fotosíntesis, y por ellas se escapa el vapor de agua que enfría la planta y, al mismo tiempo, puede dejarla seca si aprieta el calor. Ese intercambio ocurre a través de los estomas, poros microscópicos que funcionan como compuertas regulables: se abren cuando conviene “captar carbono” y se cierran cuando toca “guardar agua”.

La parte difícil es que esa decisión se toma a una escala diminuta y a gran velocidad. Cambia con la luz, la temperatura, la humedad o la concentración de CO₂. Durante décadas, la ciencia ha tenido una especie de dilema: o miraba con detalle el movimiento de los estomas, o medía el resultado de ese movimiento (cuánto CO₂ entra y cuánta agua sale). Tener ambas cosas a la vez, en condiciones controladas, era como intentar escuchar una conversación en una fiesta mientras miras los labios de quien habla y, al mismo tiempo, mides cada palabra con un contador. Continúa leyendo «Una cámara dentro de la hoja: así logran ver cómo “respiran” las plantas en tiempo real»

Paleometabolómica: la “huella química” que convierte los fósiles en diarios íntimos

Imagínate abrir una caja antigua y encontrar dentro no solo huesos, sino pequeñas migas químicas de lo que ocurrió en vida. Algo así es lo que sugiere un trabajo reciente liderado por el antropólogo biológico Tim Bromage (Universidad de Nueva York) y recogido por la revista Science: restos fosilizados de animales de entre 1,3 y 3 millones de años conservan metabolitos, es decir, diminutos productos del metabolismo que el cuerpo genera al comer, crecer, estresarse o combatir infecciones. En su muestra aparece un elefante juvenil de la zona del lago Malawi, fechado en torno a 2,4 millones de años, con señales químicas compatibles con una dieta concreta y con un posible proceso infeccioso en el momento de morir.

La idea tiene algo de “biografía escrita con tinta invisible”. Durante décadas, los fósiles nos han hablado sobre forma, tamaño, locomoción o desgaste dental. Ahora, este enfoque plantea que también podrían contarnos qué se llevaba al estómago un animal, qué tipo de vegetación lo rodeaba e incluso si su sistema inmune estaba en alerta. Continúa leyendo «Paleometabolómica: la “huella química” que convierte los fósiles en diarios íntimos»

Ahshislesaurus wimani: el “pico de pato” gigante que pasó casi un siglo mal clasificado

Hay hallazgos que no llegan con fanfarria, sino con paciencia. Ahshislesaurus wimani es uno de esos casos: un dinosaurio que llevaba más de un siglo en el “trastero” de la ciencia esperando una etiqueta correcta. Sus restos se encontraron en 1916 en el noroeste de Nuevo México, dentro de capas del Cretácico tardío, y acabaron depositados en el Smithsonian (el National Museum of Natural History). Durante décadas, ese conjunto de huesos se consideró parte de otro hadrosaurio ya conocido, Kritosaurus, en una identificación publicada en 1935 por el paleontólogo Charles Gilmore.

El giro llega con un ejercicio muy poco glamuroso pero esencial: volver a mirar lo que ya se tenía. Un equipo internacional reanalizó el material con criterios actuales y lo describió formalmente como un género y especie propios en el Bulletin of the New Mexico Museum of Natural History and Science (Bulletin 101, dentro del volumen “Fossil Record 11”). Live Science contó la noticia el 3 de enero de 2026, poniendo el foco en esa segunda vida del fósil. Continúa leyendo «Ahshislesaurus wimani: el “pico de pato” gigante que pasó casi un siglo mal clasificado»

Orcas y delfines: pistas de una caza cooperativa que nadie esperaba ver tan de cerca

Las orcas tienen fama de cazadoras meticulosas: planifican, se coordinan y aprovechan cada ventaja del entorno. Por eso, cuando un equipo de científicas empezó a ver a delfines nadando junto a un grupo de ballenas asesinas en aguas de Columbia Británica (Canadá), algo no encajaba con la imagen clásica de “cada especie a lo suyo”. Lo habitual, cuando dos depredadores coinciden, es que compitan por el mismo recurso o se toleren a distancia. Aquí ocurría otra cosa: se movían como si compartieran un guion.

La ecóloga marina Sarah Fortune, de la Universidad de Dalhousie, llevaba tiempo observando a estas orcas especializadas en peces. Con su equipo notó un patrón repetido: orcas y delfines no parecían perseguir “cada uno su pez” a la vez, como en una carrera desordenada. Había indicios de organización. Esa palabra, en biología del comportamiento, es casi una invitación a mirar más de cerca, porque puede esconder cooperación real… o una simple coincidencia que nuestro cerebro convierte en historia. Continúa leyendo «Orcas y delfines: pistas de una caza cooperativa que nadie esperaba ver tan de cerca»

Una batería discreta en el borde de la vida

La membrana celular suele describirse como una “piel” que separa el interior de la célula del exterior. Esa imagen se queda corta: no es una pared quieta, es más bien una lona elástica que se mueve, se curva y responde a lo que ocurre dentro y fuera. Un trabajo teórico firmado por equipos de la University of Houston y Rutgers University plantea que ese movimiento constante podría esconder una fuente de energía inesperada: pequeñas ondulaciones de la membrana capaces de generar voltaje transmembrana utilizable para ciertos procesos biológicos. El estudio se publicó en PNAS Nexus, y fue divulgado al gran público por ScienceAlert a comienzos de enero de 2026.

Lo interesante no es solo la idea de “electricidad en la membrana”, porque la biología ya convive con la bioelectricidad desde siempre. Lo llamativo es el mecanismo propuesto: no dependería únicamente de canales iónicos abriéndose y cerrándose o de bombas trabajando a base de energía química, sino de una propiedad física general que convierte la deformación mecánica en señal eléctrica. Continúa leyendo «Una batería discreta en el borde de la vida»

Las 5 apps más populares que más agotan la batería del móvil (y qué puedes hacer al respecto)

Los smartphones actuales tienen músculo de sobra: pantallas brillantes, chips rápidos, conexión permanente y un desfile constante de notificaciones. El problema es que toda esa potencia es como conducir un coche con el aire acondicionado a tope, las ventanillas bajadas y el maletero lleno: funciona, sí, pero el depósito baja antes. Cuando sientes que tu batería del móvil se derrite aunque no estés “haciendo nada”, muchas veces no es imaginación; es trabajo silencioso ocurriendo fuera de tu vista.

Un estudio de la empresa británica de telecomunicaciones y redes Elevate, difundido por Yahoo, apunta a que cada vez más teléfonos necesitan cargarse a diario, frente a 2019, cuando muchos aguantaban alrededor de día y medio. La explicación no es solo “usamos más el móvil”, sino cómo ciertas apps combinan consumo de pantalla con actividad en segundo plano: reproducción de vídeo, sincronización, carga de contenidos, refresco de feeds, geolocalización, analítica y procesos que no se detienen del todo al cerrar la aplicación. Continúa leyendo «Las 5 apps más populares que más agotan la batería del móvil (y qué puedes hacer al respecto)»

70 nuevas especies en un año: lo que revela esta ola de hallazgos del Museo Americano de Historia Natural

Cuando un equipo anuncia más de 70 especies nuevas para la ciencia en un solo año, la tentación es imaginar una expedición épica con linternas en la selva. Parte de la historia va por ahí, sí, pero el dato interesante es otro: muchas de esas especies no “aparecieron” en un lugar remoto, sino en cajones y vitrinas. Investigadores del American Museum of Natural History (AMNH) han descrito este año un abanico que va desde dinosaurios con plumas hasta moscas preservadas en ámbar, peces confundidos durante años y un mineral que no había sido documentado. La sensación es parecida a revisar un trastero familiar y descubrir fotos que cambian la historia de la familia: estaban ahí, faltaba la mirada y las herramientas para entenderlas.

La propia institución lo plantea como una prueba de dos cosas: la riqueza real de la vida en la Tierra y el valor de las colecciones científicas que conservan “instantáneas” del planeta a lo largo de generaciones, en palabras de Cheryl Hayashi, directiva científica del museo. Esa idea, por sí sola, explica por qué un museo no es un almacén de curiosidades, sino un laboratorio con memoria. Continúa leyendo «70 nuevas especies en un año: lo que revela esta ola de hallazgos del Museo Americano de Historia Natural»

Un visitante interestelar que trae pistas sobre el origen de la vida

El cometa 3I/ATLAS ha despertado el entusiasmo de la comunidad científica al revelar una composición química que lo diferencia de los cometas del sistema solar. Este objeto, que proviene de fuera de nuestro vecindario estelar, no solo es el tercero detectado con origen interestelar, sino que también transporta metanol, un compuesto fundamental en los procesos prebióticos que pudieron dar origen a la vida. Esta molécula, junto con otras sustancias ricas en carbono, convierte al cometa en una auténtica cápsula del tiempo de los procesos químicos que se dan más allá de nuestro sistema solar. Continúa leyendo «Un visitante interestelar que trae pistas sobre el origen de la vida»

El ámbar más valioso del mundo fue un simple tope de puerta

Durante décadas, una modesta casa en la aldea rumana de Colti albergó sin saberlo una de las piezas más extraordinarias de ámbar conocidas hasta la fecha. Una mujer local, sin sospechar su valor real, usó como tope de puerta una piedra de 3,5 kilogramos hallada en un arroyo cercano. Solo tras su fallecimiento en 1991, un pariente que heredó la vivienda sospechó que aquel «tope» podría esconder algo más.

La piedra resultó ser el mayor trozo de ámbar rumanita del que se tiene registro, una variante reconocida por sus tonos rojizos intensos y origen en la región del río Buzău. Valuada en alrededor de un millón de euros, la pieza fue vendida al Estado rumano y hoy se encuentra bajo custodia del Museo Provincial de Buzău. Continúa leyendo «El ámbar más valioso del mundo fue un simple tope de puerta»

La Tierra primitiva escondía un océano bajo sus pies

Durante el Hadeano, la era más antigua de la historia terrestre, nuestro planeta estaba muy lejos de ser el lugar azul y habitable que conocemos hoy. En lugar de mares y continentes, la Tierra era una esfera abrasadora cubierta por un océano de magma hirviente, un paisaje digno de un mundo alienígena. Pero ese caos fundido no estaba exento de secretos: al enfriarse, dio origen a las primeras rocas del manto y, con ellas, a un sistema natural para almacenar agua en las profundidades. Continúa leyendo «La Tierra primitiva escondía un océano bajo sus pies»