
Ya es más común ver bolígrafos capaces de imprimir en 3D gracias a la «tinta especial» que escupe. La filosofía de los mismos es semejante a la de una impresora 3D: no hay tinta, hay un tipo de plástico que endurece creando formas de diversos tipos, pero en el caso de los bolígrafos, quien mueve el plástico es la mano del usuario.
Lo que gana en flexibilidad, pierde en exactitud. Confiar en el pulso de una persona, sin posibilidad de borrar un trazo mal puesto, no es una buena idea para crear obras de arte, y con este proyecto que presentan en ieee.org, quieren solucionarlo.
Continúa leyendo «Un robot que nos podría ayudar a imprimir mejor con nuestro bolígrafo 3D»








