Bloomberg publicó el 1 de julio de 2026 una información que movió la acción de Meta más de un 6% en un solo día: la empresa está desarrollando un negocio de cloud computing para vender el cómputo de inteligencia artificial que sus centros de datos no están usando. El proyecto tiene nombre interno: Meta Compute. Y llega en un momento en que Meta lleva meses perdiendo posiciones frente a los modelos de OpenAI, Google y Anthropic.
Las acciones de Meta habían caído cerca de un 15% en lo que va de 2026. La noticia de que la empresa podría convertir su infraestructura en una fuente de ingresos independiente de la publicidad fue suficiente para un rebote de dos dígitos en la sesión.
El precedente lo marca xAI de Elon Musk. Cuando quedó claro que Grok no competía en la misma liga que los modelos de OpenAI o Anthropic, SpaceX —que absorbió xAI en febrero— empezó a arrendar la capacidad de su masivo data center Colossus en Memphis: primero a Anthropic, después a Google y a Reflection AI. Bloomberg Intelligence estima que esa estrategia podría generarle a xAI más de 50.000 millones de dólares en ingresos acumulados antes de 2028 y hasta 100.000 millones antes de 2030.
Meta ha llegado a la misma conclusión.
Dos modelos posibles, un mismo objetivo: monetizar el hardware
Según el reporte de Bloomberg, Meta está explorando dos estructuras para Meta Compute:
La primera sería vender acceso a sus modelos de IA propios alojados en su infraestructura, cobrando por tokens consumidos, igual que hacen OpenAI, Google y Anthropic con sus APIs. Es el modelo que Meta ya tiene en versión pequeña con la Llama API integrada con Cerebras, pero escalado a su propia infraestructura de 32 centros de datos.
La segunda sería vender cómputo en bruto: capacidad GPU que otras empresas pueden alquilar para ejecutar sus propios modelos, sin que Meta tenga que ser responsable del modelo que corre encima. Es el modelo que CoreWeave y Nebius han construido, y que ahora podrían ver amenazado por un competidor con una flota de hardware mucho mayor. No es casualidad que CoreWeave cayera un 10,8% y Nebius un 12,4% el mismo día que salió la noticia.
Mark Zuckerberg ya había señalado en la junta de accionistas de mayo que la posibilidad era «definitivamente una opción» («definitely on the table»), y que «prácticamente cada semana» empresas contactaban a Meta pidiendo acceso a su cómputo o a sus modelos. Bloomberg no ha hecho más que confirmar que esas conversaciones internas se han convertido en planes.
El contexto de por qué Meta tiene cómputo sobrante es el que mejor describe el análisis que publicamos sobre cómo Google llegó a racionar el acceso a Gemini y Meta tuvo que redirigir cargas internas: la paradoja de la IA en 2026 es que la empresa con más centros de datos del planeta no puede cubrir toda su demanda interna, pero al mismo tiempo tiene capacidad que no rinde al 100% porque sus propios modelos Llama no han absorbido toda la infraestructura disponible.
El problema con Llama y por qué los centros de datos sobran
El ángulo que Gizmodo desarrolla de forma más incisiva es el que Bloomberg trata con más cuidado: Llama no está compitiendo en el segmento frontier. Los últimos modelos de Meta (Llama 4 Maverick y Scout) rindieron por debajo de Claude Sonnet y GPT-4o en benchmarks de razonamiento y codificación avanzada, lo que ha generado que empresas que usaban Llama para tareas exigentes hayan migrado a modelos de Anthropic, OpenAI o Google.
El resultado práctico es que una parte de la infraestructura de Meta está subutilizada para los propios productos de Meta. La empresa gasta entre 125.000 y 145.000 millones de dólares en infraestructura de IA en 2026 y necesita alguna forma de que esa inversión genere retorno además de los anuncios en Instagram y Facebook.
Los planes de Meta Compute empezaron a tomar forma desde enero, cuando la empresa reorganizó su infraestructura bajo ese paraguas. En enero de 2026 publicamos el anuncio formal de Meta Compute como iniciativa estratégica, con Santosh Janardhan al frente de la parte técnica y Daniel Gross liderando la estrategia de capacidad. Entonces el foco era consumir más cómputo; ahora el foco es vender el exceso.
Los tres grandes que serían la competencia directa —AWS, Microsoft Azure y Google Cloud— facturan juntos más de 200.000 millones de dólares anuales en servicios de nube. Meta no va a capturar una porción significativa de ese mercado en el corto plazo, pero incluso un porcentaje pequeño transformaría su perfil de ingresos.
El análisis de la inversión de Meta en infraestructura desde principios de 2026 mostraba la paradoja en la que Meta lleva meses: invertir como si fuera un hyperscaler de cloud cuando sus ingresos son casi completamente publicitarios. Meta Compute es el movimiento para resolver esa paradoja formalizando el negocio de cloud.
Mi valoración
Lo que más me convence de Meta Compute como negocio es la escala de activos de partida. Meta no está construyendo centros de datos desde cero como CoreWeave: tiene 32 centros de datos operativos, más de 10 en construcción, y compromisos de hardware que ningún neocloud puede igualar. La diferencia entre Meta y CoreWeave como proveedores de cómputo no es de modelo de negocio: es de escala, y Meta gana esa partida por 10 a 1.
Lo que más me preocupa es la credibilidad del modelo en el segmento de los clientes más sofisticados. Cuando una empresa de IA elige su proveedor de cómputo, también está eligiendo el soporte técnico, las SLAs y la confianza en que ese proveedor estará allí en cinco años con el mismo foco. Meta tiene reputación de pivotar estratégicamente cuando algo no rinde. Los clientes enterprise necesitan la certeza de que Meta Compute no es un proyecto de seis meses.
Mi predicción: Meta lanzará un servicio formal de Meta Compute en el cuarto trimestre de 2026 o primer trimestre de 2027, empezando con el modelo de API de Llama (más sencillo de implementar que el raw compute), y con un producto de raw compute siguiendo en 2027. Los primeros clientes serán startups de IA que no pueden pagar AWS a escala.
Preguntas frecuentes
¿Meta Compute competirá directamente con AWS, Azure y Google Cloud?
A largo plazo, sí. A corto plazo, empezará por nichos específicos: API de modelos Llama para desarrolladores y raw compute para startups de IA que necesitan capacidad puntual. Los grandes contratos enterprise de cloud —migraciones de bases de datos, SaaS, aplicaciones críticas— seguirán siendo territorio de los tres grandes durante años.
¿Qué ventaja tiene alquilar cómputo de Meta frente a xAI o CoreWeave?
En teoría: escala (más centros de datos globales), integración con modelos Llama si se usan nativamente, y potencialmente precios competitivos porque Meta tiene los mismos costes fijos estén o no al 100% de utilización. En la práctica: todavía no sabemos qué precio ofrecerá Meta ni qué SLAs garantizará.
¿Afecta esto a los usuarios normales de Facebook, Instagram o WhatsApp?
No directamente. Meta Compute es un negocio B2B que Meta vende a otras empresas. Los usuarios de las apps de Meta seguirán experimentando las mejoras de IA que Meta implementa en sus productos, independientemente de si la infraestructura que las soporta genera ingresos adicionales vendiéndose a terceros.
