Alibaba ha presentado una demanda federal contra el Departamento de Defensa de Estados Unidos para que un juez le retire de la lista de «empresas militares chinas» del Pentágono. Lo ha hecho ante el tribunal federal de San José, California, el 24 de junio de 2026, argumentando que la designación «no tiene fundamento ni de hecho ni de derecho» y que el proceso que llevó a incluirla fue, en sus propias palabras, «arbitrario y caprichoso». El caso es la primera vez que una empresa china del calibre de Alibaba lleva esta clase de lista negra directamente a los tribunales estadounidenses, y el movimiento tiene consecuencias que van mucho más allá de la propia compañía.
La lista en cuestión es la mantenida bajo la Sección 1260H de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2021, que obliga al Pentágono a identificar empresas chinas con vínculos, directos o indirectos, con el Ejército Popular de Liberación. El 8 de junio de 2026, el Departamento de Defensa amplió esa lista a 188 entidades, incorporando a Alibaba, Baidu, BYD, Unitree, CXMT y varias más. El plazo crítico es el 30 de junio: a partir de esa fecha, el Pentágono no puede celebrar nuevos contratos con ninguna empresa designada ni con sus filiales.
Qué acusa el Pentágono y qué responde Alibaba
El Departamento de Defensa atribuyó la inclusión de Alibaba a su supuesta afiliación con la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales de China (SASAC) y con el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT). También citó un memorando de inteligencia desclasificado, obtenido por el Financial Times en noviembre de 2025, que acusaba a la compañía de haber prestado «apoyo tecnológico a operaciones militares chinas» contra objetivos estadounidenses no especificados. Alibaba lo negó entonces rotundamente, y vuelve a negarlo en la demanda.
La respuesta legal de Alibaba tiene varios frentes. Primero, niega que sus productos estén diseñados para defensa o inteligencia. Segundo, afirma que su vínculo con el MIIT es el mismo cumplimiento regulatorio ordinario que cualquier empresa tecnológica que opera en China, incluidas compañías estadounidenses. Tercero, denuncia que el Pentágono nunca respondió a las comunicaciones de la empresa desde febrero de 2026, cuando el Departamento publicó brevemente una versión previa de la lista antes de retirarla minutos después sin explicación. Cuarto, señala que la designación viola su derecho a la libre expresión: varios grupos de cabildeo han informado a Alibaba de que ya no pueden representarla por temor a sanciones.
La compañía lo resume así: «Alibaba está dirigida por un consejo de administración independiente, ninguno de cuyos miembros tiene afiliación militar alguna.» Y añade: «Para muchas empresas estadounidenses, Alibaba es la principal puerta de entrada al mercado chino. Calificarla de empresa militar equivale a tacharla de instrumento del ejército chino y de amenaza para la seguridad nacional.»
Contexto geopolítico: una lista que se amplía con cada tensión
La lista 1260H no es nueva, pero su alcance ha crecido con las tensiones comerciales y tecnológicas entre Washington y Pekín. Tencent fue añadida en 2025. CATL, el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo, también. Ahora le toca a Alibaba. La escalada es sistemática y responde a la doctrina de «fusión militar-civil» que el gobierno chino lleva impulsando desde 2015, por la cual las empresas privadas están obligadas a cooperar con las fuerzas armadas si así se les requiere.
El problema es que esa doctrina, en manos del Pentágono, puede convertirse en un arma de doble filo: basta la sospecha de cooperación potencial para justificar la designación. Y eso, en la práctica, pone en una posición incómoda a el Partido Comunista chino presionando a sus tecnológicas para priorizar la IA, ya que cuanto más inviertan en IA y en infraestructura de computación, más fácil resulta señalarlas como actores de doble uso.
El caso de Alibaba tiene un precedente reciente. WuXi AppTec, un grupo chino de biotecnología con importantes operaciones en EE.UU., presentó una solicitud similar antes que la demanda de Alibaba, aunque con menos repercusión mediática. La diferencia es que Alibaba tiene una presencia global incomparable y es, a través de Alibaba Cloud, el mayor proveedor de servicios de computación en la nube para empresas que operan en China.
La maniobra legal llega además en un momento en el que la primera suite de IA que Alibaba dedica a la robótica física y sus agentes de larga duración está atrayendo una atención extraordinaria del sector. Cuanto más visible sea la apuesta de Alibaba por la IA avanzada, más argumentos tendrá Washington para justificar restricciones.
Por qué importa para el resto del sector tecnológico chino
Si Alibaba gana en los tribunales, sienta un precedente que otras empresas designadas podrían invocar. Si pierde, la lista 1260H se consolida como una herramienta legalmente sólida con la que Washington puede bloquear a cualquier tecnológica china de acceso al mercado americano de contratos, capital y socios corporativos. No hay término medio.
La industria financiera ya está tomando nota. Alibaba es una empresa cotizada en la Bolsa de Nueva York bajo el ticker BABA. La designación no impone sanciones directas, pero la ley prevé extender las restricciones de contratación a adquisiciones indirectas a partir de 2027, lo que haría que empresas americanas que trabajan con proveedores de Alibaba también entraran en el perímetro de riesgo.
Llevo cubriendo las tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China desde que las restricciones a Huawei marcaron el inicio de una nueva era, y el movimiento de Alibaba me parece inusualmente agresivo. La mayoría de las empresas chinas designadas en listas similares optaron por el silencio o por el cabildeo discreto. Alibaba va directamente a los tribunales. Eso dice algo sobre la gravedad que la empresa atribuye a las consecuencias comerciales inmediatas.
El agente de IA de Alibaba integrado en Taobao con acceso a 4.000 millones de productos es hoy el experimento de comercio conversacional más ambicioso del mundo. Si las restricciones se agravan, ese experimento dejará de tener acceso a capital, tecnología e infraestructura americana. La pregunta no es si Alibaba es una empresa militar china. La pregunta es si el Pentágono puede sostener esa afirmación ante un juez federal.
Mi valoración
Lo que más me convence del movimiento de Alibaba es que va al fondo del problema: no negocia de forma privada, sino que obliga al Pentágono a defenderse en público y con evidencia. Eso es un cálculo legal arriesgado, pero también el único que podría crear jurisprudencia útil para el resto de empresas chinas en situación similar.
Lo que más me preocupa es la escalada simétrica de China. En los días previos a la demanda, Pekín restringió el comercio con varias empresas estadounidenses, incluyendo algunas del sector de las tierras raras, en represalia por la ampliación de la lista 1260H. Si el litigio de Alibaba prolonga la tensión en lugar de resolverla, el coste para las cadenas de suministro globales será alto.
Lo más estructuralmente significativo es que la lista 1260H se está convirtiendo en el principal instrumento de política industrial tecnológica de Washington frente a China. No es una herramienta de defensa: es una herramienta de exclusión comercial. El caso Alibaba pondrá a prueba hasta qué punto un tribunal americano está dispuesto a escrutar ese uso.
Mi predicción: el juicio se prolongará hasta bien entrado 2027. Alibaba no ganará rápido, pero el proceso obligará al Pentágono a hacer públicas las pruebas que justifican la designación, y eso solo puede ser útil para la transparencia del mecanismo.
Preguntas frecuentes
¿Qué consecuencias tiene la lista 1260H para Alibaba?
A partir del 30 de junio de 2026, el Pentágono no puede celebrar nuevos contratos con Alibaba ni con sus filiales. A partir de 2027, la ley prevé extender esas restricciones a adquisiciones indirectas, lo que afectaría a empresas americanas que usen proveedores o servicios de Alibaba. La designación también complica el acceso de Alibaba a inversores y socios corporativos estadounidenses que prefieren evitar empresas en listas de riesgo regulatorio.
¿Qué diferencia a la lista 1260H de otras sanciones americanas a empresas chinas?
La lista 1260H no es una lista de sanciones en sentido estricto: no bloquea directamente el comercio ni las transacciones financieras como hacen las listas del Tesoro. Prohíbe al Departamento de Defensa contratar con las empresas designadas y prevé restricciones adicionales en compras indirectas. Es más una herramienta de política de defensa que una sanción económica formal, aunque sus efectos sobre la reputación y el acceso al capital americano son comparables.
¿Puede Alibaba salir de la lista sin ganar en los tribunales?
Sí, pero el proceso es complejo. Empresas que han sido retiradas de la lista anteriormente lo consiguieron presentando documentación detallada al Pentágono y manteniendo negociaciones durante meses. Alibaba afirma haber hecho exactamente eso desde enero de 2026 sin recibir respuesta. La vía judicial es su siguiente opción, y si el juez le da la razón, el Pentágono tendría que retirarla o justificar documentalmente por qué la mantiene.
