El juicio civil entre Elon Musk y OpenAI arrancó este 28 de abril en el juzgado federal de Oakland, California. El jurado, formado por nueve personas seleccionadas el lunes, escucha la batalla legal más relevante del sector de IA en años. Musk acusa a Sam Altman, Greg Brockman y a Microsoft de haber traicionado la misión fundacional sin ánimo de lucro de OpenAI, enriqueciéndose mediante la conversión de la organización en una entidad con ánimo de lucro. La cobertura llega de The Verge, NPR, CNN, CNBC, MIT Technology Review y otros medios. Las cifras en juego son significativas: Musk reclama hasta 134.000 millones de dólares en daños (que pide se devuelvan a la fundación sin ánimo de lucro de OpenAI, no a él), la destitución de Altman y Brockman de sus cargos, y la reversión de la estructura corporativa para que OpenAI vuelva a ser exclusivamente nonprofit. El juicio dura aproximadamente tres semanas.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers preside. La división del proceso es importante: hay una fase de responsabilidad para decidir si hubo wrongdoing, y si lo hubo, una fase de remedios para determinar daños y siguientes pasos. El veredicto del jurado es advisory (consultivo), lo que significa que servirá de orientación a la jueza pero ella tomará la decisión final.
El argumento de Musk: una caridad robada
Steve Molo, abogado principal de Musk, fue directo en su declaración inicial. «Damas y caballeros, estamos aquí hoy porque los demandados en este caso robaron una caridad». El argumento es que Musk fue manipulado y engañado por Altman y Brockman, quienes le pidieron financiar OpenAI bajo la promesa de que sería un nonprofit dedicado a desarrollar IA segura para beneficio de la humanidad, libre de motivaciones comerciales, para después convertir la organización en una entidad con ánimo de lucro y enriquecerse con activos que provenían en parte de las contribuciones caritativas de Musk.
La defensa de OpenAI: celos y resentimiento, no principios
William Savitt, abogado principal de OpenAI, Altman y Brockman, presentó la versión opuesta en su apertura. «Estamos aquí porque el señor Musk no se salió con la suya en OpenAI. Eso es lo que pasó. Renunció diciendo que iban a fracasar seguro. Pero mis clientes tuvieron el coraje de seguir adelante y triunfar sin él. Después él lanzó su propio competidor. Después lanzó las demandas».
La defensa argumentará que la fundación nonprofit de OpenAI sigue controlando la organización y que está cumpliendo su misión benéfica. Pondrá pruebas de que el verdadero interés de Musk en esta demanda no es el estatus nonprofit de OpenAI sino «el señor Musk estar en la cima». Microsoft, codemandada por aiding and abetting, argumentará que el plazo de prescripción ya expiró: en septiembre de 2020 Musk publicó en X que «OpenAI está esencialmente capturada por Microsoft», evidencia, según los abogados de Microsoft, de que conocía la relación años antes de presentar la demanda.
Lo que está realmente en juego: la IPO de OpenAI
Los testigos: Musk, Altman, Brockman, Sutskever, Murati, Nadella
La lista de testigos es extraordinaria. Musk testificó este mismo 28 de abril como primer testigo de la acusación. Sam Altman y Greg Brockman testificarán durante el juicio. Ilya Sutskever, ex científico jefe de OpenAI, está convocado a testificar; también Mira Murati, ex CTO. Y Satya Nadella, CEO de Microsoft, será llamado al estrado. La transparencia de la fase oral del juicio va a poner a la luz pública detalles sobre el funcionamiento interno de OpenAI durante los últimos diez años (textos privados, emails, entradas de diario, mensajes de Slack) que el sector de IA ha mantenido en secreto. Es una rara oportunidad para mirar detrás del telón de la empresa más influyente del momento.
El contexto: 2 de 26 reclamaciones siguen vivas
De las 26 reclamaciones que Musk presentó en 2024, solo dos siguen en pie. Unjust enrichment (enriquecimiento injusto) y breach of charitable trust (violación de fideicomiso caritativo). Las demás se desestimaron en fases preliminares. Ese filtro sucesivo ha dejado el juicio centrado en la pregunta más sustancial: si Altman y Brockman crearon una estructura comercial para sí mismos a partir de un activo caritativo, y si Microsoft ayudó a esa apropiación.
La opinión del California Attorney General
Un dato importante para entender la posición de los argumentos: el Attorney General de California declinó unirse a la demanda de Musk, declarando que no veía cómo la acción serviría al interés público. Es un signo significativo. En casos de violación de fideicomiso caritativo, el AG estatal típicamente actúa en defensa de la caridad afectada; que en este caso decline hacerlo sugiere que la posición jurídica de Musk no es tan sólida como su retórica pública sugiere.
Mi valoración
El juicio Musk vs Altman es una de esas situaciones donde el resultado legal probablemente pesará menos que el ruido procesal. Incluso si Musk gana en la fase de responsabilidad (lo que es posible dado el lenguaje claro de los emails de fundación), la fase de remedios va a ser una negociación entre la jueza Gonzalez Rogers y la realidad operativa de OpenAI: revertir una entidad que vale casi un billón de dólares y tiene millones de usuarios a estructura nonprofit pura es prácticamente inviable. Lo más probable es algún tipo de reestructura intermedia con concesiones formales que protejan a la fundación pero permitan a OpenAI seguir operando. Lo que más me convence del análisis del juicio en sí es la observación que hace MIT Technology Review: el caso se está litigando bajo el body of law equivocado. Musk está argumentando bajo derecho de fideicomisos caritativos, pero los expertos legales señalan que es la jurisprudencia de corporate governance la que probablemente debería aplicarse. Esa elección estratégica de Musk pudo darle ventaja narrativa (la imagen de «robar una caridad» funciona en redes), pero le complica la doctrina sustantiva. Lo que más me preocupa es la transparencia que el juicio va a forzar. La industria de IA ha operado durante años con un nivel de secretismo que es histórico incluso para tech. Lo que el jurado y el público vean en las próximas tres semanas (los textos cringeworthy de Musk con Altman, los memos internos sobre el cambio de estructura, los mensajes de Slack sobre conversaciones con Microsoft) va a normalizar un nivel de transparencia que la industria probablemente no quiere. Es bueno para el debate público, malo para los CEOs de IA. Lo que va a quedar para la historia, gane o pierda Musk, es que la conversión de una organización fundada como nonprofit en una entidad con ánimo de lucro de casi un billón de dólares deja un rastro de preguntas legítimas sobre apropiación de activos caritativos. Independientemente del veredicto, otras conversiones similares (Anthropic se mantiene como public benefit corporation, lo cual es otro modelo) van a recibir más escrutinio. Y eso es saludable.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se conocerá el veredicto? El juicio dura aproximadamente tres semanas, lo que sitúa el veredicto consultivo del jurado a mediados de mayo. La jueza Gonzalez Rogers tomará después la decisión final, lo que podría llevar semanas o meses adicionales.
¿Si Musk gana, OpenAI desaparece? No. El remedio más probable es una reestructura forzada que limite la actividad comercial o redirija parte de los beneficios a la fundación nonprofit. La completa reversión a nonprofit pura es prácticamente inviable dado el tamaño actual de la operación.
¿Por qué Microsoft está demandado? Musk acusa a Microsoft de aiding and abetting (ayudar y favorecer) la presunta violación del fideicomiso caritativo a través de sus inversiones y asociaciones con la subsidiaria con ánimo de lucro de OpenAI.
