El Ejército de EE.UU. prueba munición anti-drones que convierte un fusil de asalto estándar en una escopeta: la nueva realidad del campo de batalla

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Soldado del Ejército de EE.UU. disparando munición anti-drones desde un fusil de asalto estándar contra un dron en vuelo

El Ejército de EE.UU. ha realizado ejercicios de tiro real con la munición anti-drones L-variant de Drone Round, un cartucho 5,56 mm OTAN que se carga en cualquier fusil estándar (como el M4) sin modificación alguna y que, al salir del cañón, se fragmenta en múltiples proyectiles que crean un patrón de dispersión similar al de una escopeta. Los ejercicios, realizados el 9 de abril de 2026 en el Oak Grove Training Center de Carolina del Norte por soldados del XVIII Cuerpo Aerotransportado, incluyeron el derribo de un dron FPV (First Person View) real. New Atlas, Defence Blog, DroneXL y múltiples medios militares cubren la noticia.

Drone Round Defense (la empresa detrás de la munición, vinculada al equipo de Freedom Munitions, Unlimited Ammo y Ammo Load, con capacidad de producción de 350 millones de cartuchos anuales) ofrece dos variantes. La K-variant se fragmenta en 8 proyectiles con un alcance efectivo de 50 metros. La L-variant se fragmenta en 5 proyectiles más grandes con alcance de 100 metros. La munición 5,56 mm sale del cañón a 2.200 pies por segundo, aproximadamente el doble de la velocidad de un cartucho de escopeta calibre 12 estándar. La versión 7,62 mm OTAN está en pruebas, y hay desarrollo en marcha para 6,8×51 mm (compatible con el nuevo fusil XM7 del Ejército). El diseño del proyectil es patente pendiente: un proyectil semi-hueco con perdigones empaquetados que se separan de forma controlada tras salir del cañón.

La clave logística es que esta munición no requiere ningún cambio en el equipamiento del soldado. Se carga en los mismos cargadores STANAG o sistemas de banda, funciona en semi-automático y automático, es compatible con silenciadores, y no necesita entrenamiento específico más allá de una familiarización básica. Un soldado puede cargar Drone Rounds intercalados con munición convencional en el mismo cargador, teniendo capacidad anti-drones inmediata sin cargar un arma adicional. Es lo opuesto a las soluciones de guerra electrónica o los misiles interceptores: es barata, simple y opera a nivel del soldado individual.

La urgencia de este tipo de soluciones viene directa del campo de batalla ucraniano. Los drones FPV de primera persona se han convertido en el arma más letal y barata del conflicto: un dron de 500 dólares puede destruir un vehículo de millones. Ucrania ya ha codificado munición anti-drones compatible con la OTAN (como el Horoshok, que se fragmenta en múltiples subproyectiles a más de 800 m/s) y trabaja en producción en serie hacia una carga de combate estándar que incluya al menos un cargador anti-drones por soldado. La Marina de EE.UU. también ha desarrollado su propia variante, el Drone Killer Cartridge (DKC), que logró un 92% de éxito en pruebas en Camp Atterbury, Indiana, y que el Cuerpo de Marines planea implementar ampliamente. Suiza (Swiss P Shatter4K), Lituania (GGG) y Rusia (Kalashnikov, con su cartucho STs-226 de 5,45 mm) también están desarrollando munición similar.

Mi valoración: la munición anti-drones para fusiles estándar es probablemente la innovación militar más pragmática de 2026. Los sistemas de guerra electrónica son caros, requieren equipos especializados y no funcionan contra drones con fibra óptica (que no emiten señal de radio). Los misiles interceptores cuestan miles de dólares por disparo contra un dron de 500. Una solución que cuesta centavos por cartucho, usa el arma que el soldado ya lleva, y no requiere entrenamiento especializado es exactamente lo que necesitan las fuerzas armadas del mundo frente a la amenaza de enjambres de drones baratos.

El hecho de que EE.UU. y Rusia estén desarrollando munición anti-drones en paralelo (EE.UU. con el Drone Round en 5,56 mm OTAN y Rusia con el STs-226 de Kalashnikov en 5,45 mm) dice mucho sobre la universalidad del problema. La guerra de Ucrania ha demostrado que un dron FPV de 500 dólares puede destruir un tanque de millones, y que los soldados de infantería en primera línea a menudo no tienen defensa individual contra estas amenazas cuando los sistemas electrónicos centralizados están demasiado lejos o no funcionan contra drones con cable de fibra óptica.

No es glamurosa, no es futurista, no tiene IA: es un cartucho que se fragmenta. Pero puede ser lo que salve vidas de soldados que hoy no tienen defensa individual contra el dron que viene directo hacia ellos a 80 km/h a 50 metros de altura. La Marina de EE.UU. (con su Drone Killer Cartridge que logró el 92% de éxito en Camp Atterbury), el Ejército (con las pruebas del XVIII Cuerpo Aerotransportado), y el Cuerpo de Marines (que planea implementarlo ampliamente) están convergiendo hacia la misma conclusión: cada soldado necesitará al menos un cargador anti-drones como parte de su carga de combate estándar. Ucrania ya camina en esa dirección. El resto del mundo seguirá.

Preguntas frecuentes

¿Funciona con cualquier fusil? Sí, con cualquier fusil que dispare 5,56 mm OTAN (M4, M16, HK416, etc.) sin modificaciones. Compatible con silenciadores y cargadores estándar. ¿Está disponible para civiles? No por ahora. Las ventas están restringidas a militares y fuerzas del orden. ¿A qué distancia es efectiva? La variante K (8 proyectiles) hasta 50 metros. La variante L (5 proyectiles) hasta 100 metros. El patrón de dispersión es de unos 76 cm a 100 metros.