Más de 60 organizaciones de derechos civiles y seguridad infantil han enviado una carta al Congreso de EE.UU., a Meta y a EssilorLuxottica (fabricante de Ray-Ban) advirtiendo que integrar reconocimiento facial en las gafas Ray-Ban Meta supondría «empoderar a depredadores». La función, conocida internamente como «Name Tag», permitiría a quien lleva las gafas identificar a cualquier persona que mire simplemente preguntándole al asistente de IA.
El sistema funciona así: miras a alguien, preguntas «¿quién es esta persona?» al asistente de Meta, y la IA escanea el rostro contra una base de datos y devuelve nombre e información. No requiere grabación activa ni luz indicadora. Podrías ser identificado por alguien en un supermercado sin enterarte. TechCrunch reveló los documentos internos de «Name Tag» en febrero. Desde entonces, la oposición no ha parado de crecer: la EFF publicó en marzo un aviso al consumidor («Piénsalo dos veces antes de comprar las Ray-Bans de Meta»), tres senadores demócratas (Markey, Wyden y Merkley) enviaron una carta exigiendo respuestas con fecha límite el 6 de abril (Meta no respondió públicamente), y Kenia abrió una investigación formal, sumándose a Reino Unido y Estados Unidos.
El problema no es solo hipotético. Un agente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. fue fotografiado usando Ray-Ban Meta durante una redada migratoria. En el Reino Unido, un hombre usó las gafas en un juicio para ser «coacheado» durante su testimonio. En marzo, una demanda colectiva reveló que revisores humanos en Kenia estaban viendo imágenes íntimas capturadas por las gafas sin que los usuarios lo supieran. Meta cerró el sistema original de reconocimiento facial de Facebook en 2021 citando «preocupaciones sociales crecientes» y pagó una multa de 5.000 millones de dólares a la FTC por violaciones de privacidad. Ahora parece apostar por que el momento político es propicio para reintroducirlo a través de las gafas.
Lo que piden las organizaciones es concreto: que Meta abandone Name Tag, que se prohíba el reconocimiento facial biométrico en dispositivos de consumo por defecto, y que se exijan avisos visibles cuando se active. Grupos como Fight for the Future están pidiendo a establecimientos familiares (tiendas, escuelas, hospitales, lugares de culto) que prohíban la entrada con Ray-Ban Meta, igual que ya se prohíbe con cámaras. Si quieres entender el contexto más amplio, es útil revisar cómo Europa está acelerando la soberanía digital precisamente por estas preocupaciones.
Mi valoración: el argumento técnico de Meta es que el reconocimiento facial existe ya (Clearview AI, PimEyes, apps de consumo). Lo cual es cierto. Pero la diferencia entre abrir una app en el móvil y llevar unas gafas que lo hacen en tiempo real sin indicador visible es enorme. La primera exige un acto consciente; la segunda convierte cada interacción social en una identificación potencial sin consentimiento. Nathan Freed Wessler, de la ACLU, lo resumió: «una amenaza única y grave para el anonimato práctico del que todos dependemos». Meta tiene que responder a una pregunta que no ha contestado: ¿qué pasa cuando tu acosador, un investigador privado contratado por tu ex, o un agente migratorio en una redada lleva estas gafas? El silencio de la empresa no es prudencia; es cálculo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es «Name Tag»? Una función en desarrollo de Meta para sus gafas Ray-Ban Meta que usaría reconocimiento facial en tiempo real para identificar personas y mostrar información sobre ellas al usuario. ¿Quién se opone? Más de 60 organizaciones civiles, tres senadores demócratas (Markey, Wyden, Merkley), la EFF, la ACLU, y gobiernos de Reino Unido, Estados Unidos y Kenia. ¿Meta ha respondido? No públicamente. La fecha límite dada por los senadores (6 de abril) pasó sin respuesta de la empresa.
