La tripulación de la ISS estudia cómo el cerebro recibe señales en microgravedad y prueba un sistema avanzado para eliminar humedad: las «molestias» que decidirán si podemos vivir en Marte

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La Expedition 74 de la Estación Espacial Internacional dedicó la jornada del 2 de abril a algo que parece menor pero es central para el futuro de los viajes espaciales largos: cómo el cerebro humano procesa el equilibrio y la orientación cuando no hay arriba ni abajo, y cómo eliminar la humedad de la cabina de manera más eficiente. Dos problemas aburridos. Dos problemas que pueden decidir si Marte es viable.

Los astronautas Jack Hathaway y Chris Williams (NASA) trabajaron juntos en el módulo Columbus en un experimento sobre cómo el cerebro recibe señales visuales en microgravedad. Hathaway operó un equipo que enviaba estímulos visuales a unas gafas especializadas que llevaba Williams, mientras vídeo de alta velocidad registraba el alineamiento y el movimiento de sus ojos. El objetivo: entender los cambios estructurales que sufre el sentido de movimiento y equilibrio durante un vuelo espacial prolongado. Después intercambiaron roles para hacerse exámenes oftalmológicos en el módulo Harmony, en el contexto del Síndrome Neuro-Ocular Asociado al Vuelo Espacial (SANS), una alteración estructural y funcional del ojo que aparece en muchos astronautas tras misiones de más de 6 meses.

Mientras tanto, la astronauta Sophie Adenot, de la ESA, conectó las líneas de agua, gas y electricidad para completar la instalación de una impresora 3D metálica en Columbus. Esta impresora se está probando para ver si puede fabricar piezas en el espacio, lo que reduciría drásticamente la necesidad de enviar repuestos en futuras misiones a la Luna y Marte. El experimento es una colaboración con la ESA. Adenot también trabajó en el airlock Quest inspeccionando los tethers que usan los astronautas para estabilizarse durante las EVA.

Por la parte rusa, los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev continuaron descargando las casi tres toneladas de comida, combustible y suministros que entregó el Progress 94 el 24 de marzo. Mikaev fotografió muestras de microbios tomadas dentro de los módulos Nauka, Zvezda y Zarya para documentar el ambiente microbiano de la estación.

Mi valoración: las noticias espaciales que dominan los titulares son los lanzamientos de Artemis II o las imágenes del Webb, pero el trabajo real para convertir el vuelo espacial humano en algo sostenible está en estos detalles aparentemente aburridos. El SANS afecta a una proporción significativa de astronautas tras misiones largas; es uno de los principales obstáculos médicos para Marte. Si la impresora 3D metálica funciona en órbita, las misiones interplanetarias dejan de necesitar cargar todos los repuestos posibles desde la Tierra. Y eliminar humedad eficientemente es la diferencia entre una cabina habitable y un caldo de cultivo de moho. La ciencia que importa pocas veces sale en los titulares.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el SANS? Síndrome Neuro-Ocular Asociado al Vuelo Espacial. Alteraciones estructurales y funcionales del ojo que sufren muchos astronautas tras misiones de más de 6 meses. ¿Para qué sirve la impresora 3D metálica en la ISS? Para probar si se pueden fabricar piezas de repuesto en el espacio, reduciendo el peso de carga necesario en futuras misiones a la Luna y Marte. ¿Quiénes son los miembros de la Expedition 74? Liderada por el cosmonauta Sergey Kud-Sverchkov, incluye a Jack Hathaway, Chris Williams, Jessica Meir (NASA), Sophie Adenot (ESA), Sergei Mikaev (Roscosmos) entre otros.