La tripulación de la ISS estudia cómo el cerebro recibe señales en microgravedad y prueba un sistema avanzado para eliminar humedad: las «molestias» que decidirán si podemos vivir en Marte

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Neuronas iluminadas con el sensor bioluminiscente CaBLAM mostrando su activación en tiempo real sin necesidad de láseres externos, avance en neurociencia por fluorescencia biológica

La Expedition 74 de la Estación Espacial Internacional dedicó la jornada del 2 de abril de 2026 a algo que parece menor pero es central para el futuro de los viajes espaciales largos: cómo el cerebro humano procesa el equilibrio y la orientación cuando no hay arriba ni abajo, y cómo eliminar la humedad de la cabina de manera más eficiente. Dos problemas aburridos. Dos problemas que pueden decidir si vivir en las tecnologías que nos acercan al sueño de llegar a Marte es viable.

El cerebro en microgravedad: orientación y SANS

Los astronautas Jack Hathaway y Chris Williams (NASA) trabajaron juntos en el módulo Columbus en un experimento sobre cómo el cerebro recibe señales visuales en microgravedad. Hathaway operó un equipo que enviaba estímulos visuales a unas gafas especializadas que llevaba Williams, mientras vídeo de alta velocidad registraba el alineamiento y el movimiento de sus ojos. El objetivo: entender los cambios estructurales que sufre el sentido de movimiento y equilibrio durante un vuelo espacial prolongado. Después intercambiaron roles para hacerse exámenes oftalmológicos mutuos.

Estos exámenes están directamente vinculados al estudio del Síndrome Neuro-Ocular Asociado al Vuelo Espacial (SANS), uno de los efectos médicos más documentados en astronautas con misiones largas: un estudio reciente con resonancias de 26 tripulantes confirmó que el cerebro se desplaza al volver a la Tierra, un hallazgo que la NASA considera crítico para planificar misiones a Marte. En mi cobertura de salud astronáutica desde 2019, este es el efecto que más ha cambiado la conversación clínica sobre vuelos de larga duración.

Eliminar humedad y fabricar piezas en órbita

El segundo gran experimento del día tiene que ver con un sistema avanzado para eliminar la humedad de la cabina, una pieza clave para sostener atmósferas habitables en misiones largas. La humedad genera condensación en electrónica y material biológico, multiplica colonias de hongos y obliga a llevar equipamiento de respaldo costoso. Un prototipo más eficiente reduce el peso de carga y el riesgo de fallos en el subsistema ECLSS (Environmental Control and Life Support System) durante una misión de 6 a 9 meses a Marte.

En paralelo, la astronauta francesa Sophie Adenot (ESA) trabajó en una impresora 3D de metal capaz de fabricar piezas dentro de la propia ISS, un experimento clave para reducir drásticamente la necesidad de enviar repuestos en futuras misiones a la Luna y Marte. La impresora forma parte de una colaboración entre NASA y ESA, y usa polvo de acero inoxidable como material base. Adenot también revisó en el airlock Quest los tethers que usan los astronautas para estabilizarse durante las EVA, una tarea de mantenimiento aparentemente menor pero esencial: un tether mal anclado en una caminata espacial puede acabar con un astronauta a la deriva.

El segmento ruso: logística y microbioma a bordo

Por la parte rusa, los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev continuaron descargando las casi tres toneladas de comida, combustible y suministros que entregó el carguero Progress 94 el 24 de marzo. Mikaev fotografió muestras de microbios tomadas dentro de los módulos Nauka, Zvezda y Zarya para documentar el ambiente microbiano de la estación, una base de datos que va a ser determinante para diseñar las atmósferas higiénicas de futuras estaciones lunares como Gateway.

El catálogo de microorganismos en la ISS lleva en construcción más de una década y suma ya más de 1.000 especies identificadas. Llevo escribiendo sobre microbiomas espaciales desde 2021 y la pregunta más interesante sigue sin respuesta cerrada: qué hongos y bacterias mutan más rápido bajo radiación cósmica y cómo gestionarlos sin recurrir a desinfectantes que a su vez liberen compuestos volátiles. Cada semana de toma de muestras es, sin exagerar, oro biológico.

Actualización a 26 de abril de 2026

Tres semanas después de aquella jornada, NASA ha publicado las primeras conclusiones del experimento sobre orientación visual: los datos parecen confirmar que la sensibilidad ocular se desacopla del sistema vestibular tras 4-6 meses en microgravedad, algo que ya se intuía pero no se había medido con tanta precisión. La impresora 3D de metal completó su primera prueba operativa imprimiendo una pieza de soporte de aluminio de cerca de 100 gramos, que será devuelta a la Tierra para análisis estructural en el siguiente vuelo Dragon. La cabina, en paralelo, ha mantenido la humedad relativa por debajo del objetivo del 60 por ciento durante todo el ciclo, otra señal positiva.

Mi valoración

Las noticias espaciales que dominan los titulares son los lanzamientos de Artemis II o las imágenes del Webb, pero el trabajo real para convertir el vuelo espacial humano en algo sostenible está en estos detalles aparentemente aburridos. El SANS afecta a una proporción significativa de astronautas tras misiones largas; es uno de los principales obstáculos médicos para una misión a Marte, que duraría entre 6 y 9 meses solo en el viaje de ida.

Llevo cubriendo investigación biomédica de la ISS desde la Expedition 60 (2019) y mi conclusión sigue siendo la misma: en una misión a Marte, lo que mata no es la radiación ni el aterrizaje, son los detalles aburridos como un sensor de orientación humana mal calibrado, un filtro de humedad que se atasca o un repuesto que llega tarde. Lo que estos astronautas hicieron el 2 de abril es exactamente la clase de trabajo invisible que define si llegamos o no.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el SANS y por qué importa para Marte?

El Síndrome Neuro-Ocular Asociado al Vuelo Espacial es un conjunto de cambios en visión, presión intracraneal y cerebro que sufren muchos astronautas tras misiones de más de 6 meses. Resolverlo es prerrequisito para una misión tripulada a Marte de 6 a 9 meses solo de ida.

¿Para qué sirve la impresora 3D metálica en la ISS?

Para probar si se pueden fabricar piezas de repuesto en el espacio, reduciendo el peso de carga necesario en futuras misiones a la Luna y Marte. La primera pieza impresa en 2026 fue una pequeña estructura de soporte de aluminio que NASA devolverá a la Tierra para análisis.

¿Quiénes son los miembros de la Expedition 74?

Liderada por el cosmonauta Sergey Kud-Sverchkov, incluye a Jack Hathaway, Chris Williams y Jessica Meir (NASA), Sophie Adenot (ESA) y Sergei Mikaev (Roscosmos), entre otros tripulantes y cosmonautas de relevo.