Alexa+ deja de ser “demasiado simpática”: cómo elegir entre tres estilos de personalidad

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un asistente, tres formas de contestar (1)

Quien lleva años conviviendo con un Echo sabe que la Alexa “de siempre” tenía un carácter casi de electrodoméstico: respuestas funcionales, un punto monótonas, y una sensación de “entendido, ejecutado” que a mucha gente le encaja. Con Alexa+, Amazon ha querido dar un paso hacia un asistente más conversacional, con respuestas más ricas y capacidad para generar contenido (por ejemplo, redactar, proponer ideas o explicar cosas con más contexto), según ha ido comunicando la compañía. Ese cambio, que en papel suena atractivo, trae una consecuencia práctica: cuando le pides algo sencillo como apagar una lámpara, una respuesta excesivamente animada puede sentirse como si el microondas te contestara con chistes.

Esa fricción es precisamente lo que ha puesto sobre la mesa ZDNET, al contar que Amazon permitirá ajustar el tono de Alexa+ para que no todo suene “cuki”. La idea es simple: no todas las interacciones necesitan confeti. A veces solo quieres un “OK”.

Por qué el tono importa más de lo que parece

El tono no es un adorno; es parte de la experiencia. En casa, un asistente de voz funciona como ese compañero que está siempre disponible. Si es demasiado expresivo cuando tú vas con prisa, puede generar cansancio. Si es demasiado seco cuando un niño pregunta algo por curiosidad, puede parecer frío. Piensa en la diferencia entre pedirle la hora a un reloj y pedírsela a alguien: el dato es el mismo, pero el “cómo” cambia la sensación.

Con asistentes con IA generativa, el problema se amplifica. Ya no hablamos de respuestas de una sola frase, sino de explicaciones, sugerencias y textos completos. Ahí, el estilo puede marcar la diferencia entre “esto me ayuda” y “esto me irrita”. Amazon lo reconoce de forma indirecta al presentar estilos de personalidad: está aceptando que la comunicación no es solo contenido, también es forma.

Los tres estilos: Brief, Chill y Sweet

Amazon ha anunciado tres estilos para Alexa+: Brief, Chill y Sweet. No son solo “tres voces”, sino tres maneras de responder, moduladas por rasgos como expresividad, formalidad, sentido del humor, apertura emocional y nivel de concisión, tal y como explica ZDNET a partir del anuncio de la compañía.

El estilo Brief busca el “grano”. Es el equivalente a ese amigo que contesta con mensajes cortos y útiles. Si lo tuyo es usar Alexa como panel de control de la casa —luces, enchufes, temporizadores— este modo apunta a reducir la verborrea. No se trata de que sea antipática, sino de que sea directa.

El estilo Chill apunta a un trato relajado, con una energía más calmada y un punto desenfadado. Es como una conversación en zapatillas: no necesariamente corta, pero tampoco efusiva. Para quien usa el asistente para consultas casuales o para controlar música y rutinas diarias, puede ser un punto medio cómodo.

El estilo Sweet es el más entusiasta y alegre. Aquí encaja el perfil de usuarios que disfrutan de un asistente con más “personalidad”, o contextos donde una respuesta cálida suma, como niños en una habitación, o familias que usan el Echo como apoyo en juegos, cuentos o dinámicas cotidianas.

Amazon, para ilustrar la diferencia, ha mostrado cómo cambiaría una misma pregunta (“Alexa, ¿qué tal va todo?”) según el estilo, con respuestas que van desde lo eficiente hasta lo efusivo. La traducción práctica es clara: personalizar la personalidad de Alexa+ significa que el mismo dispositivo puede sentirse distinto según quién lo use y para qué.

Cómo cambiar la personalidad sin complicarte

La parte más agradecida de esta novedad es que no exige ingeniería doméstica. Según ZDNET, puedes pedirlo directamente por voz diciendo algo como “Alexa, cambia tu estilo de personalidad”, y el propio dispositivo te guía. Es un enfoque muy coherente con lo que debería ser un asistente: si tengo que navegar por menús infinitos para ajustar el comportamiento, deja de ser “asistente”.

Si prefieres hacerlo desde el móvil, también se puede desde la app de Amazon Alexa. En la práctica, el cambio se realiza entrando en la configuración del dispositivo, localizando el ajuste de estilo de personalidad y pasando por las opciones disponibles hasta elegir la que te encaje. Lo importante aquí es el concepto: no estás “instalando” nada, solo estás ajustando el modo en que Alexa+ se expresa.

Otro matiz interesante es que estos estilos están disponibles dentro de las distintas opciones de voz de Alexa+, y se gestionan desde los ajustes del dispositivo. Esto sugiere que Amazon separa “qué voz suena” de “cómo habla”, como si pudieras cambiar el acento y, por separado, el carácter.

Lo que hay detrás: una IA que entiende matices

La promesa de Amazon con Alexa+ es que sea más capaz de entender contexto y matices. Para explicarlo con una metáfora cotidiana: la Alexa clásica se parecía a un semáforo, muy fiable pero con pocas posibilidades; Alexa+ quiere parecerse más a un copiloto que interpreta lo que necesitas según la situación. En un copiloto, el tono importa: no te habla igual si estás aparcando que si estás planificando un viaje largo.

Según lo descrito, Amazon ha construido estos estilos combinando variables como directness (lo directa que es), expressiveness (lo expresiva), nivel de humor, formalidad y apertura emocional. En un asistente con IA generativa, esto se traduce en que no solo “responde”, sino que decide cuánta información incluir, con qué ritmo, y con qué guiños. Eso es justo lo que puede hacer que algunas personas lo sientan útil y otras lo vivan como una invasión de entusiasmo.

Casos reales: cuándo conviene cada estilo

En una casa con varios usuarios, el conflicto típico es el de siempre: una persona quiere eficiencia y otra quiere cercanía. El estilo Brief es ideal para quien trata a Alexa como un mando a distancia por voz. Pedir “apaga el salón” y oír un “OK” es como pulsar un interruptor: rápido, sin conversación.

El estilo Chill encaja cuando quieres que el asistente acompañe sin hacerse notar, como esa música de fondo que te gusta porque no te distrae. Para consultas diarias, recordatorios o rutinas de mañana, un tono relajado puede sentirse natural.

El estilo Sweet funciona cuando el componente emocional importa, o cuando se busca una interacción más lúdica. En hogares con niños, el entusiasmo puede aumentar la participación. En una cocina, mientras cocinas y pides pasos de una receta, una respuesta animada puede hacer la experiencia más amable. Todo depende de lo que tú consideres “amable”: para algunas personas, lo amable es breve.

Lo que esto dice del futuro de los asistentes

Que Amazon introduzca estilos de personalidad es una señal de madurez del mercado. Durante años, la conversación estaba centrada en “qué puede hacer” un asistente. Ahora el foco se mueve a “cómo se siente usarlo”. Y esto no es un capricho: cuando una tecnología entra en rutinas diarias, los pequeños roces pesan más que los grandes titulares.

ZDNET lo plantea de forma muy humana: hay quien no necesita un “easy peasy lemon squeezy” para apagar una lámpara. Ese ejemplo sirve para entender el reto: el asistente tiene que adaptarse al usuario, no al revés. Y, por primera vez de forma explícita, Amazon está ofreciendo un dial para ajustar ese encaje.