Samsung renueva “Galaxy for the Planet”: qué ha conseguido hasta 2025 y qué promete para 2030

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Samsung ha anunciado una nueva etapa de su programa Galaxy for the Planet, la plataforma de sostenibilidad ligada al negocio de Mobile eXperience (MX). La compañía sitúa este movimiento como una continuación natural de lo iniciado en 2021: primero fijó metas concretas con horizonte 2025 y ahora, tras darlas por cumplidas, amplía el foco hacia 2030 para abordar impactos más amplios de sus operaciones. La idea que subyace es sencilla de entender: no basta con que el “producto final” sea más responsable si, por el camino, el consumo de recursos, los residuos o la presión sobre el entorno siguen siendo elevados.

En el comunicado, TM Roh, máximo responsable de la división Device eXperience (DX), vincula la sostenibilidad con la forma en que Samsung diseña, fabrica y gestiona recursos. En términos prácticos, esto significa que el programa no quiere ser un gesto simbólico, sino un marco que atraviese decisiones de ingeniería, compras, empaquetado, logística y, ahora, también agua y biodiversidad.

Lo que Samsung afirma haber logrado de cara a 2025

La compañía sostiene que ha alcanzado cuatro objetivos definidos para 2025, centrados en reducir el impacto ambiental en diseño de producto, fabricación y operaciones. Conviene leer estos logros como piezas de un mismo engranaje: si una marca introduce materiales reciclados, pero sigue enviando plásticos de un solo uso en embalajes, el resultado se queda a medias; si reduce el consumo energético del cargador, pero en fábrica termina enterrando residuos, el avance pierde fuerza. Lo relevante de esta etapa es que Samsung intenta cubrir varias “fugas” del sistema a la vez.

Materiales reciclados: de la promesa genérica a componentes concretos

Uno de los ejes más visibles es el aumento del uso de materiales reciclados y de origen responsable dentro de los dispositivos Galaxy. Samsung asegura haber incorporado diez tipos de materiales reciclados tanto en partes exteriores como interiores: plásticos, vidrio, aluminio, cobalto, litio, acero, cobre, oro, tierras raras y tantalio. La compañía añade un punto importante para la credibilidad: afirma que estos materiales han sido verificados por terceros conforme a la norma ISO 14021, un estándar que aborda declaraciones ambientales relacionadas con contenido reciclado y etiquetas similares.

Para visualizarlo con un ejemplo cotidiano, es como pasar de decir “cocinamos más saludable” a mostrar que has cambiado el aceite, reducido el azúcar y ajustado las raciones: el detalle importa. En tecnología, ese detalle suele significar más pruebas de resistencia, compatibilidad con procesos industriales y control de calidad, porque no todos los materiales reciclados se comportan igual que los vírgenes.

Circularidad en serio: redes de pesca y baterías con “circuito cerrado”

Samsung destaca dos líneas que encajan con el concepto de economía circular. La primera es el uso de plásticos reciclados procedentes de redes de pesca desechadas destinadas al océano, un enfoque que la industria ha adoptado en los últimos años para convertir un residuo problemático en una materia prima útil.

La segunda línea es más técnica y, si se implementa a escala, puede tener impacto real: su Cadena de Suministro Circular de Baterías, orientada a recuperar y reutilizar materiales de baterías de dispositivos Galaxy usados. Dicho de forma simple, es intentar que la batería no sea un “callejón sin salida” sino una rotonda: cuando un teléfono deja de usarse, parte de sus materiales vuelve a entrar al sistema productivo. En este punto suele estar el reto: recolectar, clasificar, procesar y reutilizar con eficiencia y trazabilidad, evitando que el coste o la complejidad hagan que la teoría se quede en piloto.

Embalaje sin plásticos de un solo uso: el cambio que se nota al abrir la caja

Otro avance que Samsung subraya es la eliminación de plásticos de un solo uso en el embalaje de sus productos móviles, reemplazándolos por alternativas basadas en papel y materiales reciclados. Es el tipo de medida que el usuario percibe de inmediato, porque es lo primero que toca al sacar un dispositivo de su caja. Aun así, la propia empresa reconoce que puede haber excepciones en ciertos mercados por condiciones locales, y que materiales fabricados antes de la transición pueden seguir circulando. Esta precisión es relevante: en cadenas globales, los cambios no son como apagar una luz, se parecen más a vaciar una piscina con un cubo; se tarda, y durante un tiempo conviven lo nuevo y lo anterior.

Cargadores con consumo casi nulo en reposo: la electricidad “fantasma”

Samsung también señala mejoras en tecnologías de bajo consumo en modo de espera para reducir el gasto energético en reposo de los cargadores Galaxy “hasta niveles prácticamente nulos”. La referencia concreta que ofrece es un consumo inferior a 0,005 W en cargadores de nueva generación de 15 W, 25 W y 45 W, basado en pruebas internas. La idea aquí es atacar la llamada electricidad “fantasma”: esa energía que se pierde cuando dejamos aparatos enchufados sin usarlos. Es un matiz pequeño en cada hogar, pero multiplicado por millones de unidades, la escala cambia la historia.

Residuos en fabricación: certificación Platinum y “cero a vertedero”

En fabricación, el comunicado se apoya en una métrica potente: prácticas Zero Waste to Landfill (ZWTL) y una tasa de desvío de residuos de vertedero del 100% en diez centros de producción móvil. La compañía indica que esos centros han obtenido la certificación Platinum bajo el estándar de UL Solutions, un organismo conocido por sus evaluaciones y certificaciones. También menciona que estas prácticas deben adaptarse a normativas e infraestructuras locales, un recordatorio de que “cero a vertedero” puede significar cosas distintas según el país, la capacidad de reciclaje industrial o la existencia de plantas de valorización.

La hoja de ruta 2030: circularidad, agua y biodiversidad

Con el tramo 2025 cumplido, Samsung plantea tres grandes objetivos para 2030: reforzar la circularidad, mejorar la gestión responsable del agua y actuar sobre la biodiversidad. Es un giro interesante porque amplía la mirada: no se limita a lo que el consumidor sostiene en la mano, sino a lo que ocurre alrededor de la cadena de producción.

Un material reciclado en cada módulo: una meta ambiciosa con letra pequeña

En circularidad, el objetivo declarado es incorporar al menos un material reciclado en cada módulo de cada producto móvil. Samsung aclara que “módulo” se refiere a componentes funcionales principales como batería, pantalla, cámara o componentes estructurales, y que aplica a teléfonos Galaxy, tablets, PCs y relojes, excluyendo ciertos accesorios y nuevos formatos emergentes.

Esta promesa suena simple, pero es técnicamente exigente. No es lo mismo añadir material reciclado en una pieza estructural que en un componente con tolerancias finas o exposición térmica. Lograrlo en “cada módulo” se parece a preparar una tortilla en la que cada ingrediente sea de origen responsable: no basta con cambiar uno, hay que asegurar sabor, textura y seguridad en todos.

Devolver el 110% del agua consumida: qué significa realmente

En gestión del agua, Samsung afirma que quiere devolver el 110% del agua consumida en sus operaciones móviles, reforzando su estrategia hídrica en múltiples ubicaciones. También aspira a obtener el nivel más alto de certificación de la Alliance for Water Stewardship (AWS), definido como Platinum.

La frase “devolver agua” puede sonar abstracta, así que conviene interpretarla como medidas de reposición y gestión en cuencas: restauración, reutilización, eficiencia y proyectos que compensen el uso, especialmente en zonas con estrés hídrico. Es como cuando en una comunidad se acuerda no solo gastar menos, sino reponer: reparar fugas, mejorar canalizaciones, captar lluvia, devolver calidad al entorno. El 110% sugiere un enfoque netamente positivo, aunque el valor real dependerá de cómo se mida, en qué cuencas y con qué metodologías de verificación, algo que AWS suele estructurar.

Biodiversidad: conservar ecosistemas equivalentes a su huella operativa

El tercer pilar es la conservación de ecosistemas. Samsung plantea conservar ecosistemas equivalentes a la huella de sus operaciones móviles globales. El objetivo apunta a proteger y restaurar entornos naturales para fortalecer la biodiversidad y la resiliencia ecológica donde la empresa opera.

Aquí el desafío es doble: definir “huella” de forma transparente y ejecutar acciones de conservación con impacto medible. En términos sencillos, es como prometer que si tu casa ocupa un terreno, vas a cuidar una parcela equivalente en el barrio para que siga habiendo árboles, sombra y vida. El concepto es comprensible; lo decisivo será la trazabilidad: qué proyectos, qué indicadores, qué plazos y qué auditorías.

Qué vigilar a partir de ahora: métricas, verificación y coherencia

El anuncio deja claro que Samsung quiere que Galaxy for the Planet funcione como un marco de mejora continua. Para el lector que busque separar intención de resultado, hay tres puntos a observar en los próximos años. El primero es la publicación de métricas comparables y verificables, especialmente en circularidad de baterías y retorno de agua. El segundo es la coherencia geográfica: los compromisos se anuncian a escala global, pero la realidad se ejecuta fábrica por fábrica. El tercero es el equilibrio entre innovación y durabilidad: la sostenibilidad no solo vive en materiales reciclados, también en cuánto dura un dispositivo y cuán reparable o reutilizable es dentro de un ecosistema.