El nuevo single de Quevedo, “Ni borracho”, llegó acompañado de un videoclip que busca funcionar como homenaje audiovisual al Carnaval y a la identidad canaria. La pieza se rodó el 5 de febrero en el terrero de lucha de Las Crucitas, en Agüimes, y se lanzó el 12 de febrero, según la información facilitada por Freepik en su comunicado. En un sector donde el videoclip suele moverse entre el rodaje tradicional y la postproducción digital, aquí se suma un ingrediente ya habitual en grandes producciones: la IA generativa aplicada a efectos y secuencias concretas.
La participación de Freepik no se presenta como un “atajo” que sustituye el trabajo del equipo, sino como una herramienta integrada en el flujo de producción para resolver planos especialmente difíciles. El objetivo: mantener la estética y la intención narrativa del proyecto, al tiempo que se amplían las posibilidades visuales sin disparar la complejidad del rodaje.
De los recursos de stock a una suite creativa basada en IA
Freepik se ha asociado durante años a recursos gráficos de stock, pero en esta colaboración el foco está en su posición como suite creativa de IA. La compañía, con sede en Málaga, explica que su plataforma combina herramientas de edición y generación capaces de trabajar con imágenes y vídeo dentro de un mismo ecosistema. En su descripción corporativa, Freepik afirma contar con más de 900.000 suscriptores de pago y ofrecer más de 250 millones de recursos y herramientas. Es un dato de contexto relevante porque ayuda a entender por qué su tecnología se está utilizando en proyectos de gran visibilidad: ya no hablamos solo de “bancos de imágenes”, sino de un conjunto de utilidades para crear y modificar contenido con rapidez.
Pensándolo con una metáfora cotidiana, es como pasar de tener una caja enorme de piezas de LEGO a disponer también de una mesa de montaje que, además, puede fabricar piezas nuevas a medida cuando las necesitas. Sigues decidiendo qué construir, pero la mesa te permite probar variaciones sin desmontar toda la estructura.
Clara López, el papel de una “Digital Craftswoman” en VFX e IA
El trabajo técnico recayó en Clara López, conocida en redes como @asapxloca, responsable de VFX e IA en el proyecto. Según el comunicado, es una creadora malagueña de 28 años y AI Artist en Freepik que se define como “Digital Craftswoman”. Ese matiz, el de artesana digital, ayuda a entender el enfoque: no se trata solo de pulsar un botón, sino de encadenar decisiones, pruebas y ajustes para que el resultado sea coherente con la dirección artística.
Su perfil previo en fotografía, diseño gráfico, publicidad y dirección de arte para artistas encaja con un tipo de trabajo cada vez más demandado en la industria: profesionales capaces de traducir una idea visual a una secuencia final combinando rodaje real, edición tradicional y herramientas de generación. En otras palabras, alguien que entiende tanto el lenguaje de la cámara como el de la postproducción.
Escenas bajo el agua y sustitución facial: lo que la IA ayudó a resolver
Freepik señala dos tipos de secuencias como especialmente complejas dentro del videoclip: escenas en las que el cantante aparece sumergido bajo el agua y planos donde aparecen varias personas con la misma cara mediante sustitución facial. Son recursos habituales en videoclips, pero costosos de ejecutar si se busca realismo y continuidad. Rodar bajo el agua implica retos técnicos de iluminación, seguridad, nitidez y control del movimiento; lograr duplicaciones faciales creíbles exige un trabajo fino de tracking y consistencia entre fotogramas.
La aportación de la IA generativa aquí se entiende mejor si pensamos en un editor que, en lugar de retocar “a mano” cada imperfección, puede proponer variaciones plausibles manteniendo rasgos clave: textura, iluminación, proporciones, continuidad de escena. Eso no elimina la supervisión humana; la desplaza hacia la selección, el control de calidad y el ajuste creativo.
El flujo de trabajo: de frames reales a nuevos ángulos de cámara
Según la información proporcionada, Clara López partió de contenido grabado como imágenes de referencia. A partir de una serie de frames, modificó elementos de la escena y generó nuevos ángulos de cámara dentro del editor de imágenes de Freepik. Aquí aparece un punto interesante: no se habla solo de “crear desde cero”, sino de editar y reencuadrar apoyándose en material real.
En términos simples, es parecido a tener una foto de una habitación y, en lugar de mover físicamente los muebles y volver a fotografiar, poder probar cambios y ángulos alternativos sin repetir la sesión. Si el rodaje ya capturó la emoción correcta, la IA puede ayudar a ajustar el “cómo se ve” para encajar con la narrativa y con la estética global.
El comunicado menciona el uso de modelos como Nano Banana Pro y Flux 2.0 Pro en el editor de imágenes. También se destaca la capacidad de integrar elementos de un plano en otro donde originalmente no estaban, un tipo de trabajo que recuerda a la composición clásica, pero acelerada por herramientas que generan contenido coherente con la escena.
Del fotograma al movimiento: generación de vídeo con referencia visual
Una vez editadas las imágenes, el flujo de trabajo continuó en el generador de vídeo de Freepik usando esas imágenes como frames de referencia. Esta parte es clave para entender por qué la IA está ganando terreno en producción audiovisual: convertir material estático en secuencias dinámicas con continuidad suficiente para “pasar” como vídeo, especialmente cuando se integra con material rodado.
Se mencionan modelos como Seedance 1.0 Pro, Seedance 1.5 Pro y Kling 3.0 para transformar imágenes en clips, y Kling O1 para trasladar efectos a los vídeos, incluida la sustitución facial en movimiento. En la práctica, esto implica que la artista no solo busca un fotograma bonito, sino una secuencia consistente donde los rasgos se mantengan a lo largo del tiempo, algo que suele ser el talón de Aquiles de muchos generadores: el “parpadeo” visual o la pérdida de identidad en detalles como ojos, piel o bordes.
Aquí la comparación cotidiana sería la de animar un flipbook. Si cada página cambia demasiado, el movimiento se ve raro. Las herramientas actuales intentan que cada “página” conserve reglas comunes para que el flipbook se sienta fluido.
Tradición y tecnología: un equilibrio delicado en proyectos culturales
El videoclip se plantea como celebración del Carnaval, la música y la cultura de las ocho islas, y ahí la tecnología tiene un papel que conviene mirar con lupa. Cuando un proyecto apela a símbolos identitarios, cualquier recurso visual puede interpretarse como un comentario sobre lo auténtico y lo artificial. La clave, al menos por lo descrito por Freepik, es que la IA se utilizó para potenciar un imaginario ya definido por el concepto del videoclip, no para imponer una estética genérica.
Dicho de otra forma, la herramienta es el pincel, pero el trazo y el cuadro dependen de quien lo sostiene. La producción audiovisual ya convivía con CGI, composición y retoque; la IA añade velocidad y alternativas, y obliga a reforzar la dirección artística para que todo siga “sonando” a la misma canción, visualmente hablando.
Lo que sugiere este caso para la industria musical
“Ni borracho” se presenta también como un ejemplo de cómo la inteligencia artificial ya se integra en lanzamientos musicales de alto perfil. No es un experimento aislado: es una demostración de uso práctico en planos concretos, con una profesional especializada y dentro de un equipo de producción que decide dónde tiene sentido aplicarla.
Para artistas con proyección internacional como Quevedo, la exigencia visual es alta y el calendario suele ser ajustado. En ese contexto, herramientas que permiten iterar más rápido —probar variaciones, corregir escenas difíciles, mantener consistencia entre planos— pueden convertirse en parte estándar del proceso, igual que lo fueron en su día el etalonaje digital o ciertos plugins de composición. La diferencia es que ahora la creación y la edición se mezclan más, y el criterio humano se vuelve todavía más importante: no para “hacerlo todo”, sino para decidir qué se queda, qué se descarta y qué encaja con la historia que se quiere contar.
