Transcribir audios a texto sin perder tiempo: herramientas fiables para clases, entrevistas y reuniones

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Ilustración surrealista y minimalista sobre la transcripción con inteligencia artificial sin grabación de audio, destacando la privacidad y seguridad de datos.

Elegir una herramienta de transcripción automática se parece mucho a escoger calzado: no te pones botas de montaña para ir a la playa. En reuniones en directo importa que el sistema “entre” a la videollamada, identifique hablantes y te deje un acta aprovechable. En clases o entrevistas grabadas, lo que marca la diferencia es la precisión, las marcas de tiempo, el editor para limpiar muletillas y la facilidad para exportar a subtítulos.

Si tu día a día es una mezcla de ambos, la buena noticia es que hoy puedes montar un flujo casi automático: grabas, transcribes, revisas, resumes y compartes. La “mala” es que cada plataforma cobra y limita de forma distinta, así que conviene entender qué te aporta cada una antes de pagar.

Reuniones online: cuando necesitas acta, decisiones y tareas

Para reuniones en Zoom, Microsoft Teams o Google Meet, el punto dulce suele ser un asistente que transcriba y luego genere un resumen con acuerdos. Otter.ai destaca por el enfoque de “notetaker”: conectas calendario, el agente puede unirse automáticamente a reuniones y produce transcripción en tiempo real con resumen. Según la propia documentación de Otter, el notetaker puede auto-unirse a eventos con enlace de Zoom, Meet o Teams cuando lo configuras desde calendario.

Si tu prioridad es la productividad con “minuta” lista para compartir, propuestas como MeetMinutes juegan en la misma liga: se integran con calendario y funcionan con Meet, Teams y Zoom orientadas a capturar acuerdos y acciones. La propia web del servicio pone el foco en esa integración y en convertir acción en tareas.

Cuando ya estás casado con el ecosistema Microsoft, Teams con transcripción y Copilot es una vía muy natural: Copilot puede resumir puntos clave, quién dijo qué y sugerir acciones durante o después de la reunión, con la nota práctica de que para consultar historial después conviene tener transcripción activada.

¿Y si no quieres “bots” y prefieres lo nativo? Zoom permite transcripción automática de grabaciones en la nube, aunque suele ser más básica: genera el texto después y no siempre trae ese nivel de resumen y tareas. Según el soporte de Zoom, la transcripción de audio requiere cuenta de pago (por ejemplo Pro/Business/Education/Enterprise), grabación en la nube y tener la opción habilitada.

Clases e интервistas grabadas: precisión, control y edición cómoda

Con archivos largos (clases, entrevistas, podcasts), la experiencia cambia: aquí el “superpoder” es un editor que te permita escuchar y corregir sin volverte loca. Sonix es un clásico en este terreno por su editor en navegador, soporte multilingüe y opciones como marcas de tiempo y etiquetado de hablantes; la propia plataforma habla de speech-to-text en más de 50 idiomas y de timestamps palabra a palabra en sus planes.

EasyScribe encaja bien cuando quieres subir un archivo y salir con texto con marcas de tiempo y hablantes sin demasiada curva de aprendizaje; el servicio se presenta como transcripción de audio/vídeo con soporte multilingüe y foco en rapidez, con una página de precios separada para planes.

Si editas contenido, Descript es diferente porque trata el audio como si fuese un documento: cortas frases borrando texto, reordenas párrafos y hasta eliminas muletillas desde herramientas específicas. En su ayuda oficial explican cómo detectar y borrar “filler words” desde el panel de herramientas, con vista de tiempos para revisar antes de aplicar cambios.

La metáfora útil aquí: Sonix y EasyScribe son como un buen “transcriptor + rotulador” para dejar el texto limpio; Descript es más bien remindingar el montaje de vídeo, donde el guion manda y el audio obedece.

Español y catalán: donde se notan los matices de verdad

Para transcripción en español, muchas herramientas rinden bien, pero conviene fijarse en acentos, ruido y conversaciones con solapamientos. Notta se posiciona fuerte para reuniones y mercado global, con planes y cuotas claras y soporte de integración con Zoom/Teams/Meet según su propia web.

Trint suele aparecer mucho en entornos de medios y entrevistas, con un enfoque editorial. En precios hay bastante variación según fuente y región, pero varias comparativas recientes lo sitúan en una franja premium alrededor de los 75–80 dólares/mes en planes de entrada, lo que lo coloca más como plataforma de trabajo que como “subo un audio y ya”.

Para catalán, merece la pena mirar opciones específicas. Voiser ofrece páginas dedicadas a “Catalan (Spain) Speech to Text” y comunica soporte para transcribir archivos de audio/vídeo en catalán desde navegador. Maestra lista compatibilidad amplia de idiomas y cuenta con una página específica para transcribir catalán, incluso promocionando un modo “Live” gratuito para transcripción en directo. En el caso de ElevenLabs Scribe, la propia compañía promociona transcripción de catalán y publica métricas de error en benchmarks (como afirmación del proveedor), útil como señal pero no como garantía para tu audio real.

Precios: por qué la misma hora puede salir “barata” o carísima

Aquí conviene pensar como en la tarifa del móvil: lo que importa no es solo el precio, sino el límite de minutos y el tipo de uso. Otter.ai tiene un plan Basic gratuito y planes de pago por usuario, con cifras publicadas como 8,33 USD/usuario/mes en anual para Pro y 19,99 USD/usuario/mes para Business (según su página de precios). Eso puede ser muy rentable si transcribes reuniones recurrentes y compartes en equipo.

Sonix, en cambio, mezcla modelos: tiene precios por hora y, según su propio desglose, referencias como 10 USD/hora o 5 USD/hora en modalidad reducida con suscripción, con características como timestamps y editor integrados. Este enfoque suele gustar cuando no quieres pagar asientos para todo el mundo, sino por volumen de transcripción.

Descript parte de un plan gratuito y planes de pago desde 16 USD/mes, orientados a creación y edición (no solo transcripción). En la práctica, si tu objetivo es “publicar”, la diferencia está en que pagas también por herramientas de edición y flujo creativo, no solo por pasar voz a texto.

Gratis: útil para probar, con límites que te obligan a decidir

Las opciones gratuitas funcionan como una muestra en el supermercado: te dejan probar el sabor, no te llenan la despensa. Otter y Descript tienen plan sin coste. Notta también arranca con freemium y cuota limitada en su plan Free. Maestra promociona pruebas gratuitas y herramientas sin cuenta en algunas páginas de producto, especialmente alrededor de subtítulos/transcripción.

Un consejo muy práctico: usa el plan gratis para medir dos cosas antes de pagar. La primera es cuánto tiempo real te ahorra en corrección (si acabas editando media hora por cada 10 minutos de audio, el problema no es la herramienta: es el audio, el micro o el entorno). La segunda es si el “resumen automático” te sirve o solo genera texto bonito que igual tienes que reescribir.

Integraciones: el salto de “transcripción” a “trabajo hecho”

Lo que convierte una transcripción en productividad es lo que ocurre después. Otter insiste en el modo calendario para que el notetaker se una a tus reuniones y deje una base de notas reutilizable. Copilot en Teams tiene un enfoque parecido, pero dentro de Microsoft: resumen, puntos clave y acciones dentro del flujo de reunión y recap.

Piensa en ello como en la diferencia entre tener la compra en bolsas o tener la nevera ya organizada: el texto por sí solo es útil, pero lo que te cambia el día es que salga con tareas claras, responsables y próximos pasos.

Autoalojar: alternativas open source a Whisper si no quieres subir audios a la nube

Cuando hay requisitos estrictos de privacidad, o trabajas con material sensible, autoalojar es tentador. Si buscas alternativas open source a Whisper, Vosk es una opción popular para reconocimiento offline y multiplataforma; su repositorio lo describe como toolkit de reconocimiento de voz sin conexión con soporte para múltiples idiomas (incluido catalán). Para enfoques más “de laboratorio” o de equipo técnico, SpeechBrain y ESPnet son toolkits abiertos muy usados en investigación y desarrollo de sistemas de voz (ASR, diarización, traducción del habla), con ecosistemas de recetas y modelos.

En el terreno de frameworks industriales, NVIDIA NeMo es otra referencia con componentes de ASR y licencia en GitHub, aunque su despliegue típico puede exigir más músculo técnico (y a veces depende de cómo empaquetes contenedores y modelos).

La idea clave: autoalojar te da control, pero te “cobras” a ti misma el mantenimiento. Si tu caso de uso es un puñado de entrevistas al mes, una plataforma en la nube suele ser más cómoda; si transcribes a escala o con restricciones legales, el equilibrio cambia.