La crisis de la RAM golpea al PC modular: Framework sube precios y anticipa un 2026 caro en memoria

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La marca Framework, conocida por su apuesta por el PC modular y reparable, ha movido una pieza clave de su tablero: el precio de la RAM. Según ha recogido Engadget y ha comunicado la propia compañía, los incrementos afectan a las opciones de memoria de sus sistemas Desktop y Mainframes como respuesta al encarecimiento que le están trasladando sus proveedores.

El detalle no es menor porque ilustra un patrón muy concreto. Frente a los precios anunciados cuando se presentaron los sobremesa, las configuraciones de 32GB y 64GB han subido 40 dólares cada una, un ajuste que puede parecer “doloroso pero asumible” para quien estaba decidiendo compra. La sorpresa llega con la variante de 128GB, que se encarece 460 dólares. Es un salto tan grande que deja de ser una subida “de mercado” y pasa a sentirse como cuando vas a alquilar un trastero un poco más grande y descubres que, a partir de cierto tamaño, el precio se dispara porque ya no estás pagando metros: estás pagando escasez.

Con estos cambios, el precio actual de las máquinas queda en 1.139 dólares para 32GB, 1.639 dólares para 64GB y 2.459 dólares para 128GB, siempre según la información publicada por Engadget. En la práctica, Framework está dibujando una línea: la memoria sigue siendo ampliable y configurable, pero la parte alta de la escalera se ha vuelto mucho más empinada.

Por qué la RAM se está encareciendo en 2026

La explicación oficial de Framework gira en torno a un factor clásico: el aumento de costes en su cadena de suministro. Lo interesante es el contexto que acompaña a ese mensaje. En CES 2026, uno de los temas recurrentes fue que la memoria RAM iba a ser un bien caro durante el año, y parte de esa presión se relaciona con el empuje de proyectos de inteligencia artificial y la carrera por levantar centros de datos.

Traducido a una imagen cotidiana: si la memoria fuera harina, el boom de la IA sería como la apertura simultánea de miles de panaderías industriales. Aunque tú solo quieras hacer un bizcocho en casa, el precio sube porque los grandes compradores llenan el carrito a lo grande. En el mundo del hardware, esa demanda fuerte no solo afecta a lo que compran las empresas para servidores; también termina empujando el conjunto del mercado de DRAM y, por extensión, los módulos que acaban en equipos de consumo.

No se trata de afirmar que “todo” sea culpa de la IA, porque los precios de la memoria históricamente han sido cíclicos y sensibles a múltiples factores. Lo que sí deja claro el episodio de Framework es que, a comienzos de 2026, el mercado se está tensando lo suficiente como para que un fabricante que presume de cercanía con el usuario tenga que retocar tarifas… y explicar públicamente por qué.

Qué significa esto para quien compra un sobremesa modular

Framework ha construido buena parte de su reputación alrededor de una promesa: poder actualizar piezas sin cambiar el equipo entero. Esa idea funciona especialmente bien cuando el coste de “subir un escalón” es razonable. Si el aumento es pequeño, la modularidad se vive como una tranquilidad; si es enorme, se convierte en una decisión estratégica.

La subida de 40 dólares en 32GB y 64GB sugiere un ajuste general del mercado. La de 460 dólares en 128GB, en cambio, es un recordatorio de que la memoria de alta capacidad no siempre escala de forma lineal. A partir de ciertos tamaños, la disponibilidad y el coste de los componentes necesarios puede variar mucho, y el resultado es ese tipo de salto que hace replantearse si realmente necesitas tanto.

Aquí conviene aterrizarlo con un ejemplo sencillo: la RAM es el “mostrador” sobre el que tu ordenador trabaja en tiempo real. Con un mostrador pequeño, cocinas, pero tienes que ir guardando cosas continuamente; con uno grande, todo cabe y te mueves con soltura. El problema es pagar un mostrador enorme para hacer tostadas. Para tareas como ofimática, navegación con muchas pestañas o edición fotográfica moderada, la diferencia entre 32GB y 64GB puede sentirse; el salto a 128GB suele tener sentido cuando hay cargas de trabajo claras, como proyectos pesados de creación, máquinas virtuales, compilación exigente o flujos profesionales que realmente llenan ese “mostrador”.

Transparencia, precios y la letra pequeña que importa

Framework ha insistido en un punto que merece atención: su compromiso con la transparencia cuando cambian los precios de la RAM. Según la información publicada, la compañía ya había empezado a ajustar su estructura de precios el mes anterior y se comprometió a contar abiertamente lo que estaba pasando. En una industria donde muchas variaciones se camuflan detrás de “promociones” o “packs”, esa postura es relevante porque ayuda al comprador a interpretar el momento del mercado.

Otro detalle importante es que Framework mantendrá los precios originales para los pre-pedidos ya realizados. Para quien compró con antelación, esto funciona como una red de seguridad: el precio acordado se respeta aunque el mercado se haya torcido después. Para quien está a punto de comprar, la lectura es distinta: el precio ya incorpora el nuevo escenario y conviene tomar decisiones con calma, especialmente si el objetivo era “estirar” al máximo la configuración de memoria.

Framework también ha dicho que reducirá precios cuando el mercado se tranquilice. Es una promesa que suena razonable, pero no es un calendario. En la práctica, significa que los precios podrían bajar, sí, pero no hay garantía de cuándo ni de cuánto. Para el usuario, lo útil es verlo como una señal: la compañía reconoce que esto es un pico y, si se confirma, el comprador tendrá una ventana mejor más adelante.

Estrategias prácticas para no pagar de más por memoria

En el artículo original se apuntaba un consejo que encaja con el espíritu del hardware modular: si la memoria está especialmente cara, quizá compense mejorar otros componentes con mejor relación coste-beneficio en ese momento. Es un enfoque muy “de taller”: si el neumático está por las nubes, no cambias el coche; revisas frenos, alineación y mantenimiento para sacar el máximo del conjunto mientras esperas un mejor precio.

Aplicado al sobremesa modular, esto se traduce en pensar en el equilibrio del sistema. Si tu uso real no justifica 128GB, optar por 64GB puede ser un punto dulce, y el dinero ahorrado puede destinarse a almacenamiento más rápido o más capacidad de disco, que a menudo se nota en tiempos de carga y en fluidez del día a día. También puede ser el momento de invertir en un procesador mejor o en una configuración que facilite futuras ampliaciones, manteniendo la puerta abierta a subir la RAM cuando el mercado esté menos tenso.

La clave está en decidir la memoria como una herramienta y no como un trofeo. En 2026, por lo que se vio en CES y por movimientos como el de Framework, la RAM parece un componente donde “comprar por si acaso” puede salir especialmente caro. Si tienes un motivo claro para 128GB, el precio duele pero puede ser una inversión. Si no lo tienes, pagar ese salto puede sentirse como comprar una furgoneta para ir a por el pan.

Qué señales vigilar si el mercado se enfría

Si Framework cumple lo prometido y los precios bajan cuando el mercado se calme, lo más probable es que veamos ajustes en oleadas, no una caída inmediata. La memoria es un mercado que se mueve por contratos, inventario y disponibilidad, así que el usuario puede fijarse en cambios de configuración, promociones puntuales o revisiones de precio en la tienda oficial como termómetro.

Mientras tanto, esta noticia deja una enseñanza útil: incluso en el ecosistema del PC reparable y modular, hay piezas que pueden volverse extraordinariamente caras en ciertos momentos. La modularidad no elimina la volatilidad del mercado, pero sí te da una ventaja: puedes elegir el momento de actualizar. En un año donde la RAM amenaza con ser el componente “premium” por sorpresa, esa flexibilidad puede ser la diferencia entre pagar el pico… o evitarlo.