Linux Mint 22.3 “Zena”: cuando el detalle importa más que el espectáculo

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Linux Mint 22.3 (nombre en clave Zena) llega como esas reformas de casa que no cambian la fachada, pero hacen que todo encaje mejor: una puerta que ya no roza, una luz que por fin ilumina donde trabajas, un cajón que deja de atascarse. No intenta deslumbrar con giros dramáticos; su apuesta es el pulido, los pequeños ajustes que reducen fricción y convierten el escritorio en un lugar más cómodo para pasar horas.

La lectura general coincide con lo publicado por ZDNET y el análisis de Steven Vaughan-Nichols: es una versión pensada para “que el PC funcione” sin sorpresas, y por eso resulta especialmente atractiva para quien prioriza estabilidad y coherencia por encima de la novedad constante. También es una entrega lógica dentro de la serie 22.x, con soporte previsto hasta 2029, lo que refuerza la idea de instalar y olvidarse… en el buen sentido.

Base conservadora: Ubuntu LTS como suelo firme

Bajo el capó, Linux Mint 22.3 se apoya en Ubuntu 24.04 LTS, actualizada a 24.04.3. Traducido a lenguaje cotidiano: Mint sigue construyendo sobre una cimentación probada, de esas que no te obligan a revisar la casa cada semana. Este enfoque conservador no significa quedarse atrás; significa elegir bien el ritmo, priorizando compatibilidad, mantenimiento y previsibilidad.

Es interesante el contraste que se menciona al hablar de distribuciones más “de estreno”, como Pop!_OS con su escritorio COSMIC. Mint no compite en fuegos artificiales. Compite en continuidad. Si vienes de Windows, o si simplemente no quieres que tu entorno de trabajo sea un experimento permanente, esa filosofía puede ser justo lo que buscas.

Kernel y controladores: más probabilidades de “funciona a la primera”

Aquí hay una de las claves más prácticas. Mint incorpora el kernel Linux 6.14 como base, junto con un conjunto de controladores actualizado. El objetivo es claro: que hardware relativamente reciente de Intel y AMD, incluidas gráficas y chipsets Wi-Fi actuales, tenga más opciones de funcionar nada más terminar la instalación.

Y al mismo tiempo, Mint recurre a la estrategia de Canonical conocida como HWE (Hardware Enablement), que permite incorporar mejoras de soporte de hardware provenientes de kernels más nuevos. En la práctica, esta vía lleva mejoras hasta el entorno de Linux 6.18 sin convertir la distribución en una montaña rusa de cambios. Es como llevar el coche a revisiones oficiales: no cambias de modelo cada mes, pero sí te beneficias de ajustes y mejoras que mantienen el vehículo fino.

Un detalle con impacto para cierta comunidad: la mejora del controlador NTSYNC puede traducirse en mejor rendimiento al ejecutar juegos o programas de Windows en Linux (por ejemplo, vía Wine/Proton). No es magia, pero sí un empujón real para quien alterna entre Steam y títulos que históricamente han sido más cómodos en Windows.

Advertencias importantes: VirtualBox y NVIDIA “veterana”

No todo son sonrisas, y es bueno que Mint lo diga sin rodeos en sus notas de publicación. Se advierte de posibles problemas con VirtualBox y con tarjetas NVIDIA antiguas que dependan del controlador 470, ya sin soporte. En el uso real, hay quien solo ha tenido que ajustar manualmente la configuración gráfica de VirtualBox para que todo vaya suave, y ese matiz es importante: a veces el problema no es Mint, sino el punto exacto donde se cruzan kernel, virtualización y configuración de gráficos.

La recomendación práctica sería sencilla: si trabajas a diario con máquinas virtuales o mantienes hardware NVIDIA con controladores antiguos, conviene revisar las notas oficiales de la versión y probar con calma antes de adoptar el cambio en un equipo crítico.

Cinnamon 6.6: refinando el escritorio sin perseguir modas

Donde más se percibe el trabajo de “pulido con cariño” es en el escritorio por defecto, Cinnamon 6.6. Aquí Mint hace lo que mejor se le da: mejorar el escritorio clásico sin transformarlo en algo irreconocible. Piensa en un escritorio físico: no necesitas que cada mes cambien la altura de la mesa; necesitas que la silla sea más cómoda, que los cajones estén donde esperas y que las herramientas respondan rápido.

El menú de aplicaciones se rediseña con una barra lateral que coloca accesos como avatar, lugares y favoritos de forma más directa. Eso reduce clics y elimina la sensación de perderte en categorías anidadas. Hay mejoras en las “hot corners” cuando estás a pantalla completa, ajustes en el cambio de espacios de trabajo y opciones más flexibles de organización de ventanas. Son cambios que, sumados, te hacen sentir que el sistema “te acompaña” en lugar de estorbar.

El trabajo también apunta a futuro: Cinnamon prepara terreno para un mundo donde Wayland y pantallas múltiples modernas sean lo habitual. Mint sigue priorizando X.Org para la mayoría de usuarios, pero se nota que quiere que una instalación de hoy envejezca bien en los próximos años, sin obligarte a reinstalar cuando el ecosistema se mueva.

Iconos simbólicos: uniformidad que busca claridad

Otro cambio visible es la adopción de XApp Symbolic Icons (XSI), iconos simples y monocromos para botones, menús e indicadores. La idea es que se vean bien en distintos tamaños y que mantengan legibilidad tanto en temas claros como oscuros. Puede que a algunos les parezcan algo sobrios; aun así, su valor es parecido al de las señales de tráfico: no están diseñadas para impresionar, sino para ser inequívocas y consistentes.

Y aquí viene una metáfora simpática que ayuda a entenderlo: seguimos usando el icono del disquete para “guardar” aunque mucha gente jamás haya tocado uno. La interfaz está llena de convenciones; cuando son coherentes, el cerebro trabaja menos y tú te concentras más.

Herramientas del sistema: más información cuando algo falla

El apartado de diagnóstico también recibe cariño. La herramienta antes conocida como System Reports ahora se renombra como System Information, y gana nuevas capacidades para revisar configuración USB, BIOS, GPU y PCI. No es el tipo de aplicación que abres por diversión, pero cuando un dispositivo empieza a fallar o un driver se pone caprichoso, tener esa información a mano es como contar con el historial médico cuando vas al especialista: acelera el diagnóstico y evita suposiciones.

Aparece también un nuevo menú de System Administration que, por el momento, se centra en dar más control sobre el arranque del PC. No es un cambio enorme, pero apunta a esa filosofía de Mint: reunir opciones útiles en lugares accesibles, sin obligarte a bucear por configuraciones dispersas.

Nemo, Timeshift y Mint Backup: pequeñas mejoras, grandes alivios

Si trabajas con archivos grandes, el cambio en el gestor de archivos Nemo puede ser de los que más se agradecen: ahora permite pausar y reanudar operaciones de copia o movimiento. Es el equivalente digital a poner “pausa” en una mudanza porque ha empezado a llover. Cuando transfieres gigas a un disco externo o tu conexión da pequeños tropiezos, tener control sobre la operación evita repetir procesos largos por un fallo puntual.

La dupla de copias de seguridad también se refuerza. Timeshift, centrado en instantáneas del sistema (archivos del sistema y configuraciones críticas), ahora puede pausar y reanudar snapshots, facilitando copias programadas cuando el destino de respaldo está temporalmente inaccesible. Mint Backup, enfocado en tus archivos y ajustes personales, incorpora un botón de “Include All” para incluir archivos ocultos. Esto importa más de lo que parece: en Linux, muchos ajustes de aplicaciones viven precisamente en esos archivos ocultos, y olvidarlos puede hacer que una restauración se sienta “a medias”, como volver a una casa con los muebles pero sin llaves.

Y hay un ajuste que suena menor hasta que lo necesitas: el temporizador por defecto antes de forzar el apagado baja de 90 a 10 segundos. Si una app se queda colgada, ese margen es el “vale, te doy un momento” razonable, sin convertir el cierre del día en una espera eterna.

Software incluido y actualización: lo esencial, bien resuelto

En el paquete de aplicaciones, Mint mantiene una selección reconocible y funcional: LibreOffice para tareas de oficina, Firefox para navegación y Thunderbird para correo y calendario. Para jugar, el soporte de Steam sigue ahí, lo que refuerza la idea de Mint como escritorio generalista, no como un sistema “solo para expertos”.

Si ya usas una versión 22.x, el salto a Linux Mint 22.3 se hace desde el Update Manager, con un proceso pensado para evitar dramas. Es coherente con el mensaje de fondo: Zena no quiere reinventar tu escritorio; quiere que tu jornada tenga menos tropiezos.