AMD en el CES 2026: tres familias Ryzen para IA, portátiles potentes y un escritorio que no se rinde

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En el CES 2026 de Las Vegas, AMD no ha querido jugar a una sola carta. En lugar de presentar “un procesador estrella”, ha llevado tres líneas completas de Ryzen que apuntan a necesidades muy distintas: equipos compactos con cerebro para inteligencia artificial, portátiles y convertibles capaces de sostener cargas creativas serias, y una renovación de escritorio pensada para quien vive entre juegos exigentes y tareas pesadas. La foto general deja clara una idea: la carrera ya no es sólo por los GHz, sino por cómo se reparte el trabajo entre CPU, GPU y NPU.

Si pensamos en un PC como una cocina, la CPU sería el chef que organiza, la GPU el equipo que prepara platos en paralelo a toda velocidad, y la NPU el pinche especializado en recetas de IA. AMD quiere que esas tres piezas estén coordinadas en el mismo “encapsulado” cuando el formato lo pide, y que en sobremesa el músculo siga creciendo sin depender de trucos.

Ryzen AI 400: la APU que pone la NPU en el centro

La primera familia es Ryzen AI 400, una APU (es decir, un chip que integra procesador, gráfica y NPU) orientada a portátiles, consolas PC y equipos compactos. En este tipo de dispositivos el equilibrio es delicado: necesitas rendimiento, pero también eficiencia, temperaturas controladas y autonomía. Por eso este enfoque integrado tiene sentido, especialmente cuando la IA se usa para tareas muy “de andar por casa” en gaming moderno: inventarse fotogramas con frame generation o reconstruir imagen para que un juego se vea nítido sin disparar el consumo.

Según lo compartido por AMD y recogido por Xataka, la mejora que más buscan subrayar aquí no es tanto “más núcleos” como una NPU con más empuje: hablan de hasta 1,2 veces más TOPS frente a la generación anterior, un dato que sirve para medir cuánta “capacidad de cálculo IA” puede sostener el chip. A eso se suma un salto interesante en memoria, con velocidades que llegan a 8.533 MT/s en los modelos superiores, algo que en una APU importa mucho porque CPU y GPU comparten ese carril.

En la práctica, la gama se estira desde opciones de entrada como un Ryzen AI 5 430 con 4 núcleos y 8 hilos, hasta modelos como el Ryzen AI 9 HX 475 con 12 núcleos y 24 hilos, picos de 5,2 GHz y una NPU que puede alcanzar 60 TOPS, acompañada por una iGPU con hasta 16 unidades de cómputo. Dicho en cristiano: AMD está preparando terreno para que veamos portátiles finos y “consolizados” capaces de sostener funciones de IA sin que todo caiga sobre la CPU.

Por qué la IA en local importa más de lo que parece

Cuando una marca insiste tanto en la NPU, conviene aterrizarlo. Ejecutar IA local no es sólo “hacer filtros bonitos” en videollamadas. También significa acelerar transcripciones, traducciones, búsquedas semánticas dentro del propio equipo, mejoras de audio y vídeo en tiempo real o funciones creativas que antes pedían nube. Es como tener un pequeño taller en casa: sigues pudiendo ir a la ferretería (la nube) para herramientas grandes, pero muchas chapuzas se resuelven sin salir, con más privacidad y menos dependencia de conexión.

Ese es el contexto que AMD quiere aprovechar con la etiqueta “AI” en su catálogo: no es un adorno, es una señal de dónde quieren que se ejecute parte del trabajo cotidiano.

Ryzen AI Max+: subir el listón para creación y juegos sin “combo” clásico

La segunda familia, Ryzen AI Max+, también entra en el terreno APU, pero con un enfoque más ambicioso. Aquí el mensaje es: “esto no es sólo para portátiles ligeros”. El TDP es más alto y el objetivo son tareas como edición de vídeo, modelado 3D y juegos con pretensión de calidad, buscando un nivel cercano al que tradicionalmente se asociaba a una CPU con gráfica dedicada.

AMD insiste en la idea de ejecutar modelos de IA en local y menciona Liquid AI como ejemplo de modelo pensado para correr en el propio equipo, con disponibilidad gratuita para usuarios con Ryzen AI (según la comunicación de la compañía citada por Xataka). En números, la familia alcanza configuraciones como el Ryzen AI Max+ 395 con 16 núcleos y 32 hilos, picos de 5,1 GHz, una NPU de 50 TOPS y una iGPU que llega a 40 CUs, con una cifra de hasta 60 TFLOPS en la parte gráfica según los datos mostrados.

Para ilustrarlo, AMD comparó un ASUS ROG Flow Z13 con AI Max frente a un MacBook Pro con M5, señalando ventajas del equipo con AMD en tareas de IA, creación de contenido, multitarea y rendimiento en juegos como Cyberpunk 2077. Conviene leer estas comparativas como lo que son: una foto muy controlada por quien presenta. Aun así, ayudan a entender el posicionamiento: AMD quiere que este segmento sea “portátil de alto nivel sin pedir permiso a una GPU discreta”.

Ryzen 9000 de escritorio: cuando el juego y la creación piden caminos distintos

Si las dos familias anteriores hablan en idioma “IA integrada”, Ryzen 9000 para sobremesa recuerda que el escritorio sigue siendo el gimnasio de los componentes. Aquí aparecen modelos con TDP de hasta 170 W y frecuencias máximas que llegan a 5,7 GHz en lo más alto de la gama.

El nombre que más llama la atención es el Ryzen 9 9950X3D, con 16 núcleos y 32 hilos y una caché combinada que sube hasta 144 MB. En el universo gaming, la “X3D” suele ser esa despensa extra que reduce esperas en muchos juegos. Aun así, AMD sugiere que este modelo apunta con fuerza a creación de contenido, y por eso pone el foco en un punto medio para quien quiere jugar y producir: el Ryzen 7 9850X3D, con 8 núcleos y 16 hilos, 120 W de TDP, hasta 5,6 GHz y 104 MB de caché. Ese pico supone unos 400 MHz más que el 9800X3D, siempre según las cifras compartidas.

Hay otro detalle que, para el comprador real, pesa casi tanto como los números: la compatibilidad con el socket AM5. Si ya estás en esa plataforma, el salto puede ser bastante directo, sin rehacer todo el equipo. En tiempos de presupuestos ajustados, esto es como cambiar el motor del coche sin tener que comprar el chasis.

Redstone y la pista de que el rendimiento no sólo se compra: también se “actualiza”

Entre tanto silicio, AMD aprovechó para recordar Redstone, el nombre que ha dado recientemente a su tecnología FSR de reconstrucción de imagen y generación de píxeles, pensada para mejorar fluidez y nitidez en juegos. El mensaje de fondo es importante: el rendimiento no siempre llega por fuerza bruta; a veces llega por cómo interpretas y “rellenas” lo que se muestra en pantalla. Es parecido a cuando ves una película en streaming: no siempre te mandan cada píxel perfecto, sino una versión que se recompone bien en tu TV para que parezca más nítida de lo que realmente viaja por el cable.

Según lo citado por Xataka, la compatibilidad ya se está extendiendo en lanzamientos recientes, con especial interés para quienes estén en el ecosistema Radeon RX9000.

Embedded APU: la rama industrial que explica hacia dónde mira AMD

La parte menos vistosa para el usuario final también fue una de las más reveladoras: AMD Embedded. Aquí entran soluciones para sectores como aeroespacial, defensa, centros de datos, retail, robótica o medicina. AMD destacó las series P100 y X100, APU de 4 nm con rangos de 15 a 54 W de TDP y un diseño preparado para funcionar hasta una década de forma continua, 24/7, según lo expuesto en el evento.

Esto no es “para jugar mejor”, pero cuenta una historia del mercado: la informática se está partiendo en dos. Por un lado, dispositivos personales con IA en local. Por otro, infraestructura que necesita estabilidad y ciclos de vida largos, porque cambiar un chip en un entorno industrial no es como cambiar una torre en casa. También asoma un objetivo geopolítico que Xataka menciona: la ambición de reforzar la capacidad de IA con soluciones orientadas a centros de datos y a la idea de soberanía tecnológica en Estados Unidos.

Qué se puede esperar en tiendas y por qué estos anuncios importan

AMD anticipa que veremos equipos con Ryzen AI 400 a finales de enero, lo que encaja con el ritmo típico de lanzamientos post-CES. Si te mueves entre portátil y sobremesa, el anuncio sugiere dos tendencias claras. La primera: más APU capaces, que convierten a ciertos formatos “consolizados” en algo cercano a un PC de escritorio en miniatura, con consumos contenidos. La segunda: el escritorio sigue siendo el lugar donde AMD empuja fuerte con Ryzen 9000 y variantes X3D para quien busca FPS altos sin renunciar a productividad.

La pregunta práctica no es “¿cuál es el más potente?”, sino “¿dónde haces tu trabajo?”. Si editas vídeo y quieres algo transportable, Ryzen AI Max+ apunta a ese hueco. Si buscas un portátil equilibrado con funciones de IA cada vez más comunes en Windows y apps creativas, Ryzen AI 400 tiene sentido. Si tu prioridad es jugar en serio o montar un PC que dure años, Ryzen 9000 y la continuidad del AM5 pueden ser la parte más relevante del anuncio.