A tan solo 18 kilómetros de la capital italiana, la antigua ciudad de Gabii guarda secretos que podrían cambiar nuestra comprensión de los inicios de la arquitectura monumental romana. Aunque hoy en día queda poco de su esplendor, esta urbe fue una poderosa rival de Roma en sus primeros siglos. Su posterior abandono, hacia el 50 a. C., la convirtió en un yacimiento arqueológico excepcionalmente bien conservado.
La reciente excavación de una gran pileta de agua revestida en piedra, parcialmente tallada en la roca madre, ha despertado el interés de arqueólogos e historiadores por igual. Datada en torno al 250 a. C., y con indicios de que algunas de sus secciones podrían ser incluso anteriores, esta estructura podría representar una de las primeras formas de arquitectura cívica monumental del mundo romano, anterior incluso a muchas de las construcciones emblemáticas de Roma.
El corazón de la vida pública
El equipo liderado por Marcello Mogetta, de la Universidad de Misuri, ha situado esta pileta en lo que se estima era el centro neurálgico de Gabii, junto a la intersección principal de sus calles. Su ubicación y dimensiones sugieren que no se trataba de una simple estructura funcional, sino de un elemento destacado del foro de la ciudad. En las ciudades romanas, el foro era el eje de la vida pública: un espacio para el comercio, la justicia, la religión y la representación del poder.
El hallazgo plantea preguntas fundamentales sobre la cronología y la evolución del urbanismo romano. ¿Fueron las infraestructuras civiles como esta pileta las precursoras de los templos y espacios religiosos? ¿O, por el contrario, surgieron a partir de ellos? Esta discusión podría ayudar a entender mejor la interacción entre política y religión en los primeros momentos de la cultura romana.
Una arquitectura con influencia griega
Gabii también ha sido escenario de otros descubrimientos relevantes, como el complejo en terrazas conocido como Edificio del Área F, tallado en la ladera de un antiguo cráter volcánico. Estas construcciones muestran una clara inspiración en la arquitectura griega, caracterizada por plazas pavimentadas, terrazas dramáticas y centros cívicos que no solo cumplían funciones prácticas, sino que también proyectaban poder e identidad colectiva.
La pileta de Gabii, por tanto, podría haber sido una manifestación temprana de esa voluntad de construir espacios que combinaran utilidad, belleza y simbolismo. En tiempos en los que Roma aún no se había consolidado como imperio, ciudades como Gabii servían como laboratorios urbanos donde se experimentaban formas de organización social y estética arquitectónica.
Una ciudad congelada en el tiempo
Uno de los grandes valores de Gabii es su estado de conservación. A diferencia de Roma, donde la superposición de siglos de construcción ha enterrado o destruido muchas evidencias de sus primeras etapas, Gabii fue abandonada de manera casi definitiva antes del cambio de era. Las pocas reocupaciones posteriores fueron de menor escala, lo que ha permitido que sus calles y cimientos originales se conserven con notable claridad.
Esto la convierte en una fuente única para estudiar los orígenes de la vida urbana romana. Caminar por Gabii es como hojear un cómic en piedra sobre la historia de una civilización que estaba aprendiendo a diseñar sus ciudades, sus rituales colectivos y su manera de proyectarse hacia el futuro.
Qué podría haber junto a la pileta
La pileta no está sola. Las excavaciones también han identificado un pavimento de grandes losas de piedra adyacente, y los estudios por imagen térmica han revelado una «anomalía» justo al lado de la estructura. Este indicio podría corresponder a un templo o edificio cívico de gran tamaño, lo que reforzaría la idea de que nos encontramos ante una protoforma del foro romano.
Si se confirmara la presencia de un templo, se podrían reinterpretar varios objetos encontrados en las capas de abandono de la pileta: recipientes intactos, lámparas, frascos de perfume y copas con inscripciones extrañas. Algunos de estos elementos podrían haber sido depositados allí como ofrendas religiosas o descartes rituales durante el cierre simbólico de la pileta hacia el año 50 d. C.
Estos hallazgos resaltan la importancia de la gestión del agua en las ciudades antiguas, no solo como infraestructura funcional, sino como parte integral de los espacios simbólicos y comunitarios.
Un futuro prometedor para las excavaciones
Con el sitio reconocido como parque arqueológico por el Ministerio de Cultura de Italia, el interés por Gabii ha crecido tanto entre arqueólogos como entre el público general. La investigación continuará el próximo año con la esperanza de descubrir la naturaleza exacta de la estructura junto a la pileta y de comprender mejor la organización del espacio público en las primeras ciudades romanas.
Quizá estemos frente al germen de lo que luego sería el Foro Romano, no en Roma, sino en una ciudad vecina que el tiempo había relegado a un segundo plano. Gabii podría ser la clave para entender cómo los romanos comenzaron a construir no solo ciudades, sino también identidad y memoria colectiva a través de la piedra, el agua y el espacio compartido.
