Un hallazgo inesperado: China encuentra minerales ricos en agua en la cara oculta de la Luna

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minerales ricos en agua en la cara oculta de la Luna

La exploración lunar ha tomado un nuevo rumbo gracias a la misión Chang’e-6 de China, que logró algo sin precedentes: traer a la Tierra muestras directamente desde la cara oculta de la Luna, una región aún poco explorada. Esta misión, que aterrizó en el Basin del Polo Sur-Aitken, uno de los cráteres de impacto más grandes del sistema solar, permitió recolectar más de cuatro libras de material lunar y traerlo de regreso en junio del año pasado.

Pero lo realmente sorprendente no fue solo el éxito técnico de esta operación, sino lo que se encontró dentro de esas muestras.

Un tipo de meteorito extremadamente raro

Durante el análisis de los fragmentos lunares, un equipo internacional de científicos descubrió restos de condrita carbonácea tipo CI, un tipo de meteorito extremadamente rico en agua y compuestos volátiles, que representa menos del 1 % de los meteoritos que llegan a la Tierra.

Estos meteoritos, por su naturaleza muy porosa, rara vez sobreviven al ingreso atmosférico terrestre o a colisiones de alta energía. Que uno de ellos haya llegado intacto hasta la Luna y haya quedado preservado en su superficie, desafía las estimaciones previas sobre la capacidad de estos cuerpos para resistir impactos. En muchos casos, incluso un choque contra el regolito lunar podría haberlos vaporizado.

Cómo se identificó el origen

Gracias a herramientas como microscopía avanzada y técnicas de espectrometría de masas, los investigadores lograron identificar composiciones isotópicas inusuales en fragmentos de olivino, un mineral común en rocas volcánicas y meteoritos. Estas señales eran consistentes con el perfil químico de una condrita CI que, tras impactar con la Luna, se habría fundido parcialmente antes de enfriarse y conservarse en forma sólida.

Ese rastro químico actúa como una especie de “huella dactilar” que confirma el origen extraterrestre y volátil de los materiales. Como si se tratara de una caja negra, las proporciones isotópicas almacenadas permiten reconstruir la historia de su llegada al satélite.

Implicaciones para la historia del agua en el sistema solar

Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es cómo apoya la teoría de que el agua y otros compuestos esenciales para la vida llegaron a planetas y lunas del sistema solar interior a través de impactos de asteroides ricos en agua. Si este tipo de material ha llegado a la Luna en cantidades significativas, es razonable pensar que lo mismo ocurrió en la Tierra en sus etapas tempranas.

La idea de que estos asteroides carbonáceos “sembraron” agua en cuerpos celestes jóvenes cobra fuerza con este hallazgo. En lugar de pensar en océanos que se formaron desde el interior de la Tierra, este modelo propone que el agua llegó del espacio, gota a gota, impacto tras impacto.

El papel de la cara oculta de la Luna

La elección de la cara oculta no fue arbitraria. Esta región ha estado relativamente protegida del bombardeo humano y de la contaminación de misiones anteriores, ofreciendo un entorno más puro para estudiar la historia geológica lunar y su interacción con objetos del espacio exterior.

El Basin del Polo Sur-Aitken, donde aterrizó Chang’e-6, es especialmente importante por su antigüedad y por ser una zona que pudo haber actuado como una especie de “trampa” gravitatoria para meteoritos. Allí, las bajas temperaturas y condiciones estables habrían facilitado la preservación de materiales volátiles.

Una sorpresa en la proporción

Uno de los datos más impactantes es que hasta el 30 % de las muestras recogidas por Chang’e-6 podrían estar compuestas por este tipo de material exógeno. Esto es un porcentaje mucho mayor al esperado, lo que podría cambiar el enfoque futuro de las misiones lunares.

Si en lugar de ser una rareza, los asteroides ricos en volátiles son más comunes de lo que se pensaba, el estudio de estos cuerpos puede volverse prioritario no solo para entender el pasado del sistema solar, sino también para planificar futuros usos de recursos extraterrestres, como el agua.

Caminos abiertos para nuevas investigaciones

El hallazgo no solo proporciona respuestas, sino que abre muchas nuevas preguntas. ¿Cuántos de estos meteoritos han impactado la Luna en los últimos miles de millones de años? ¿Qué otros compuestos orgánicos pueden haber viajado con ellos? ¿Podrían haber jugado algún papel en la aparición de condiciones favorables para la vida en otros mundos?

El investigador Lin Mang, del Instituto de Geoquímica de Guangzhou, sugiere que este tipo de descubrimientos permitirá no solo reevaluar la composición de la Luna, sino también repensar cómo se distribuyen los recursos hidratados en el sistema solar interior.

En términos técnicos, la metodología que se utilizó para identificar estos materiales podría aplicarse en futuras misiones, tanto lunares como de otros cuerpos como Marte o asteroides, proporcionando una nueva herramienta para analizar materiales exógenos en ambientes extremos.

Relevancia geopolítica y científica

Desde una perspectiva más amplia, este hallazgo también tiene implicaciones en la carrera espacial actual. Mientras agencias como la NASA y empresas privadas intentan avanzar en sus propios programas lunares, el éxito de China en traer muestras de una región inexplorada y descubrir algo tan inesperado le da un peso científico y estratégico significativo.

Aunque una ley estadounidense prohíbe actualmente la colaboración entre NASA y China, muchos científicos internacionales podrían beneficiarse indirectamente de estos datos, especialmente si se logra compartir las metodologías desarrolladas.

Este descubrimiento no es solo una curiosidad científica. Podría redefinir cómo buscamos agua fuera de la Tierra, cómo entendemos la historia de nuestro satélite y cómo planeamos vivir en otros mundos.