La electricidad es tan esencial en nuestras vidas que apenas nos paramos a pensar en su utilidad hasta que ocurre un problema. Un corte repentino de la luz, un pico de tensión o cualquier otro incidente podría poner en peligro no solo la seguridad de los dispositivos, sino también la nuestra. Sin embargo, aún hay más, porque también puede suceder que la factura eléctrica se dispare.
¿Sabías que la mayoría de estos problemas se pueden evitar con soluciones simples y al alcance de cualquiera? Seguramente que, en más de una ocasión, hayas oído hablar del SAI (Sistema de Alimentación Ininterrumpida). Si quieres saber cómo este dispositivo, junto con otras medidas de protección, puede ayudarte a proteger tus equipos, sigue leyendo hasta el final.
Apagones: el corte de luz que puede salir caro
Un apagón puede producirse por diversas causas, como una sobrecarga eléctrica, una tormenta o un fallo en la red de suministro. Más allá de la incomodidad que supone quedarse sin luz, sus consecuencias pueden ser graves. Por ejemplo, la pérdida de datos, daños irreversibles en los equipos informáticos o interrupciones en procesos críticos debidas a un reinicio brusco.
Si ocurre algo parecido, lo mejor es saber cómo actuar y adoptar medidas preventivas para que el mal sea menor. A continuación, te explicamos algunas alternativas muy eficaces:
- Instalar un SAI o UPS para mantener los equipos en funcionamiento unos minutos tras producirse el corte.
- Desconectar los dispositivos más sensibles o expuestos a posibles riesgos.
- Contar con alarmas o monitores eléctricos que avisen de las interrupciones o bajadas de tensión.
Picos de tensión: la amenaza invisible para tus equipos
Una sobretensión o un pico eléctrico se suele producir por fenómenos eléctricos atmosféricos, por fallos en la red o incluso por encender un equipo con mucha potencia. Su efecto inmediato puede ser devastador, ya que las fuentes de alimentación se pueden quemar, las placas electrónicas sufrir daños y los electrodomésticos averiarse.
Es lógico que estos problemas generen cierta preocupación, pero conviene saber que existen protectores y profesionales especializados capaces de ayudarte a verificar si la tensión eléctrica de tu instalación es estable y segura:
- Utilizar protectores o regletas que eviten esta sobrecarga.
- Instalar diferenciales y magnetotérmicos adecuados en el cuadro eléctrico.
- Aplicar un mantenimiento preventivo y realizar revisiones periódicas de la instalación.
Consumo fantasma: la energía que se escapa sin que lo notes
Aunque los aparatos estén apagados, muchos siguen consumiendo electricidad. Esto se denomina consumo fantasma, el principal responsable de hasta un 10 % más de la factura eléctrica en algunos hogares y oficinas. Además de este gasto, también implica un desgaste continuo de los componentes y una menor eficiencia energética.
Realmente, poner freno a este consumo es mucho más fácil de lo que se cree. Aunque pensemos que la primera opción es desconectar totalmente aquellos aparatos que no se usan, hay más soluciones:
- Emplear regletas inteligentes o enchufes que tengan un interruptor para cortar el suministro totalmente.
- Desenchufar o apagar los equipos cuando no los necesites para ahorrar energía.
- Revisar periódicamente los dispositivos en modo standby.
En definitiva, los apagones, las sobretensiones y los consumos ocultos representan una amenaza real para tus equipos, tu seguridad y tu economía. Sin embargo, con estas medidas de prevención, es posible proteger tus dispositivos y evitar riesgos innecesarios. Si buscas soluciones efectivas con la mejor relación calidad-precio, vale la pena echar un vistazo al catálogo de NOVELEC. En definitiva, esta empresa española dedicada a la distribución mayorista de materiales eléctricos se ha convertido en un referente en este sector.
