25 años de la tarjeta SD: una pequeña gran pieza que marcó una era

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Pintura digital artística y colorida de una tarjeta SD con el número 25 en grande, rodeada de globos y confeti, junto a una microSD, celebrando su aniversario en estilo festivo y simbólico.

En un mundo tecnológico que cambia a la velocidad de la luz, pocos inventos han logrado mantenerse tan vigentes como la tarjeta SD. Este pequeño dispositivo de almacenamiento, que cumple ahora 25 años desde su lanzamiento en el año 2000, ha sobrevivido a modas pasajeras y ha resistido con firmeza en un entorno donde lo nuevo suele reemplazar rápidamente a lo anterior.

Un cuarto de siglo almacenando recuerdos y datos

Desde su creación, la tarjeta Secure Digital (SD) se ganó un lugar en el corazón de millones de usuarios. Comenzó ofreciendo una capacidad de apenas 8 MB, lo que hoy parecería una broma si lo comparamos con los archivos de una sola foto en alta resolución. Sin embargo, fue suficiente para marcar el inicio de una revolución silenciosa en el almacenamiento portátil.

A lo largo de los años, ha evolucionado en tamaño y capacidad, pasando por las versiones SDHC, SDXC y, más recientemente, SDUC, que permite almacenar hasta 4 TB de datos. Para ponerlo en perspectiva, eso equivale a unas 500.000 veces más que las tarjetas originales. Y no solo ha aumentado la capacidad, sino también la velocidad: las actuales tarjetas SD Express pueden alcanzar velocidades de hasta 4 GB por segundo, comparado con los modestos 12,5 MB/s de las primeras versiones.

El nacimiento de la microSD: 20 años cambiando el juego móvil

Cinco años después de la SD, en 2005, nació su hermana pequeña: la microSD. Este formato más diminuto fue clave para el crecimiento de los teléfonos móviles, permitiendo a millones de usuarios ampliar el espacio de almacenamiento en una era en la que los dispositivos apenas ofrecían memoria interna.

Gracias a la microSD, fue posible almacenar música, tomar incontables fotos y hasta llevar películas completas en el bolsillo. En los inicios de los smartphones, era común comprar un teléfono con poca memoria interna y ampliarla fácilmente con una tarjeta microSD. Incluso hoy, a pesar de que muchos fabricantes optan por eliminar la ranura para tarjetas externas, sigue siendo un recurso clave en dispositivos como consolas portátiles, cámaras de acción, drones y dashcams.

Un impacto silencioso pero significativo

Puede que la tarjeta SD no sea el tipo de tecnología que acapara titulares, pero su influencia es indiscutible. Es como ese amigo confiable que está siempre presente cuando lo necesitas. Más de 12.000 millones de tarjetas SD y microSD han sido vendidas desde el año 2000, una cifra que ilustra su ubicuidad en dispositivos de todo tipo.

Desde cámaras digitales hasta consolas de videojuegos, pasando por grabadoras de audio, sistemas de vigilancia, marcos de fotos digitales y más, su versatilidad la convierte en una opción práctica, asequible y fácil de usar. Muchos usuarios de consolas como la Nintendo Switch prefieren gestionar toda su biblioteca de juegos directamente desde una microSD, ahorrando tiempo y evitando tener que reinstalar títulos una y otra vez.

Celebrando con conciencia: acción social y medioambiental

Para celebrar estos 25 años, la SD Association (SDA) ha decidido mirar hacia el futuro con iniciativas que buscan hacer del mundo un lugar mejor. Han donado 25.000 dólares a la fundación Audiopedia, una organización que empodera a mujeres africanas a través del acceso a información crucial sobre salud, educación y finanzas mediante contenido de audio cargado en tarjetas microSD, que luego se reproducen en teléfonos básicos.

También han plantado 25.000 árboles en colaboración con OneTreePlanted y el Morino Project, uno por cada año de existencia de la tarjeta SD. Es un recordatorio de que incluso las industrias tecnológicas pueden contribuir a la sostenibilidad si se lo proponen.

El futuro de la tarjeta SD en un mundo hiperconectado

Aunque algunos dispositivos han dejado de incluir ranuras para tarjetas externas, la demanda de almacenamiento portátil sigue vigente. En escenarios profesionales como la fotografía, la videograbación o la investigación científica, donde se generan grandes volúmenes de datos, las tarjetas SD continúan siendo esenciales.

Según Hiroyuki Sakamoto, presidente de la SDA, el objetivo es mantener los estándares actualizados para que la tarjeta SD siga siendo una opción atractiva tanto para consumidores como para empresas. Y no parece una apuesta descabellada: se estima que para 2028 se generarán 394 zettabytes de datos. Un volumen abrumador, en el que cada tipo de almacenamiento tendrá que aportar lo suyo.

En tiempos donde la obsolescencia parece programada, la tarjeta SD se mantiene como un ejemplo de tecnología duradera. Quizá no sea la más glamurosa, pero su fiabilidad y adaptabilidad la han convertido en una compañera indispensable de nuestra vida digital.