Es habitual que muchos de los servicios que usemos en Internet vayan cambiando sus políticas a lo largo del tiempo para adaptarse a las diferentes circunstancias que se presenten, y en Twitter no es una excepción.
En este sentido, esta plataforma social ha ido evolucionando sus reglas para tratar de definir claramente lo que está permitido y lo que no está permitido en la misma, en aras de proporcionar un entorno saludable para la participación de los usuarios.
Lo malo es que con la aparición de nuevas reglas y cambios en las existentes, la comprensión de las mismas generan confusión entre los mismos usuarios, por lo que desde Twitter se han puesto manos a la obra para tratarlas de hacer más comprensibles.
Es por ello por lo que desde ahora están ofreciendo una redacción más sencilla y clara de sus propias reglas.
Según señala la propia plataforma, con la redacción simplificada, han pasado de tener 2.500 palabras a tan solo 600 palabras, definiendo cada regla en 280 caracteres o menos, adaptándose a la propia cultura básica de Twitter.
Además, han dividido sus reglas en tres categorías diferentes, para facilitar sus búsquedas: seguridad, privacidad y autenticidad.
Cada regla deberá tener su propia página específica con una serie de recursos relevantes, con ejemplos, instrucciones paso a paso y otros detalles adicionales.
Este movimiento se realiza en pro de ofrecer una mayor transparencia, para que los propios usuarios conozcan mejor las propias reglas y sepan lo que está permitido y lo que no dentro antes de ponerse a participar en la propia plataforma, pudiendo conocer de antemano las consecuencias que implicaría no cumplir con dichas reglas.