Cámaras en apartamentos turísticos: qué permiten Airbnb y Booking, qué dice la ley y cómo revisar el alojamiento

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Cámaras en apartamentos turísticos: qué permiten Airbnb y Booking, qué dice la ley y cómo revisar el alojamiento

Esta guía es para quien reserva pisos o casas de alquiler vacacional y quiere saber a qué atenerse con las cámaras. Resume qué permite Airbnb desde abril de 2024, qué dicen (y qué no) las condiciones de Booking.com, dónde pone el límite la ley española y qué revisar al llegar. Y qué hacer si encuentras algo que no debería estar ahí.

Empiezo por mi postura, porque condiciona todo lo demás: la norma de una plataforma no te protege; te protege que sea fácil comprobarla. Airbnb ha hecho la parte sencilla al prohibir cualquier cámara interior. La difícil, comprobar que se cumple, sigue recayendo en el huésped.

¿Puede un apartamento turístico tener cámaras?

Dentro de la vivienda, en Airbnb no: desde el 30 de abril de 2024 la plataforma prohíbe cualquier cámara o dispositivo de grabación que vigile los espacios interiores, aunque esté apagado. Fuera sí se permiten, siempre que el anfitrión indique en el anuncio que existen y dónde están.

La política de Airbnb sobre cámaras y dispositivos concreta bastante:

  • Las cámaras ocultas están prohibidas, siempre lo han estado.
  • No puede haber cámaras ni dispositivos de grabación en el interior, como pasillos, dormitorios, baños o salones, ni siquiera desconectados. Si reservas una habitación privada, la prohibición se extiende a las zonas comunes de la vivienda.
  • Cuenta como dispositivo de grabación cualquier aparato que grabe o transmita vídeo, imágenes o audio, incluidos un vigilabebés o un timbre con cámara.
  • Las cámaras exteriores se permiten si se declaran con su ubicación («hay una cámara en el patio»), pero no en zonas exteriores donde se espera más intimidad, como una ducha exterior cerrada o una sauna.
  • Los medidores de decibelios, que miden el nivel de ruido sin grabar audio, pueden estar dentro si se declaran y no están en dormitorios, baños ni zonas para dormir.
  • Los altavoces y dispositivos domésticos inteligentes, como Alexa o Nest, están permitidos. Airbnb recomienda mencionarlos y ofrecer la opción de desconectarlos, pero no lo exige.

Hay una excepción para algunos alojamientos de Japón con licencia hotelera, donde la ley local puede obligar a vigilar la entrada interior. No afecta a España.

¿Y Booking.com? En sus términos y condiciones para clientes, consultados el 23 de octubre de 2026, no aparece ninguna referencia a cámaras ni a videovigilancia. Eso no significa que estén permitidas: significa que, en ese documento, la plataforma no fija una regla propia equivalente a la de Airbnb. Lo que manda entonces es la ley.

¿Qué dice la ley española?

Grabar a alguien sin su consentimiento en un espacio íntimo, como un dormitorio o un baño, puede ser delito; y cualquier cámara de un negocio debe cumplir la normativa de protección de datos. Son dos planos distintos.

El penal lo marca el artículo 197 del Código Penal. Castiga a quien, para vulnerar la intimidad de otro y sin su consentimiento, utilice «artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen». La pena prevista es de uno a cuatro años de prisión y multa de doce a veinticuatro meses, y sube a dos a cinco años si las imágenes se difunden o se ceden a terceros. Que un caso concreto encaje en el delito lo decide un juez; lo que el artículo deja claro es que no es una simple infracción de las normas de la plataforma.

En protección de datos, la guía de la AEPD sobre videovigilancia, de febrero de 2025, fija principios que sirven de referencia:

  • Rige el principio de minimización: las imágenes deben ser adecuadas, pertinentes y limitadas a la finalidad.
  • Quien graba debe informar con un distintivo visible, como mínimo en los accesos a la zona vigilada.
  • Las imágenes deben suprimirse en un plazo máximo de un mes, salvo que se comuniquen a la policía o a un juzgado.
  • En los apartados sobre entornos escolares y zonas de baño, la guía excluye los espacios protegidos por la intimidad, como baños, aseos o vestuarios.

Mi lectura es que, para un huésped, la combinación es bastante clara: cualquier cámara dentro de un apartamento turístico es, como mínimo, un incumplimiento de las normas de Airbnb, y si apunta a un dormitorio o un baño, un asunto potencialmente penal.

¿Cómo revisar el alojamiento al llegar?

Empieza antes de llegar, por el anuncio, y termina con una vuelta de cinco minutos por las habitaciones. No hace falta ningún aparato especial para lo básico.

Antes de reservar, busca en el anuncio el apartado de dispositivos de seguridad. En Airbnb, los anfitriones están obligados a declarar las cámaras exteriores y los medidores de ruido; si el anuncio menciona una cámara «en el salón», ya sabes que incumple la política.

Al entrar, fíjate en los objetos que apuntan hacia la cama, la ducha o el sofá y que no tienen una función evidente en ese sitio: un cargador enchufado sin cable, un reloj despertador en el baño, un detector de humo en una pared lateral o un altavoz orientado a la cama. Desconecta o tapa lo que te genere dudas, sobre todo los altavoces inteligentes, que Airbnb permite pero que tienen micrófono.

También conviene leer la descripción con atención. Un timbre con cámara o un vigilabebés también son dispositivos de grabación para Airbnb, aunque el anfitrión no los vea así.

La grabación encubierta no se limita a los alojamientos, y la tecnología la pone cada vez más fácil: el debate sobre el LED de las Ray-Ban de Meta que se podía tapar muestra hasta qué punto la señal de «te estoy grabando» depende de un detalle de diseño.

¿Qué hacer si encuentras una cámara?

No la manipules más de lo necesario, documenta lo que ves y avisa a la plataforma y, si la cámara apunta a una zona íntima, a la policía. El orden importa para que las pruebas sirvan.

  1. Fotografía o graba el dispositivo donde está, con contexto suficiente para que se vea qué estancia enfoca.
  2. Tápalo o desconéctalo si necesitas quedarte esa noche, pero evita desmontarlo.
  3. Contacta con la plataforma desde la propia aplicación para dejar constancia escrita y pedir otro alojamiento o el reembolso.
  4. Denuncia ante la Policía Nacional, la Guardia Civil o la policía autonómica si la cámara estaba en un dormitorio, un baño o cualquier espacio íntimo. Es ahí donde entra el artículo 197.
  5. Guarda toda la conversación con el anfitrión y la plataforma.

Lo que más me inquieta de este asunto no son las cámaras escondidas, que ya estaban prohibidas y son delito en muchos casos, sino la zona gris de los aparatos cotidianos. Un timbre inteligente, un vigilabebés o un altavoz con micrófono no parecen cámaras, y por eso pasan desapercibidos. Airbnb los ha metido en su definición, y es un acierto. Que otras plataformas no tengan una regla pública equivalente debería ser motivo suficiente para leer cada anuncio con lupa.